El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido objeto de tres atentados en los últimos dos años, una cifra sin precedentes en la historia moderna de ese país, según un recuento de hechos recientes recogido por la agencia EFE.
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El último episodio ocurrió la noche del sábado 25 de abril de 2025, en Washington, la capital de EE.UU., cuando un hombre armado disparó en las inmediaciones del evento donde Trump participaba en la cena de corresponsales de la Casa Blanca. El atacante fue detenido por el Servicio Secreto y el mandatario resultó ileso.
Ataques en campaña y en privado
El primer atentado se registró el 13 de julio de 2024, durante un mitin en Butler, Pensilvania. Trump recibió un disparo que le causó una herida leve en la oreja derecha, mientras que un asistente murió y otro resultó herido. El atacante, de 20 años, fue abatido.
Dos meses después, el 15 de septiembre, el Servicio Secreto detectó a un hombre armado con un rifle cerca del campo de golf de Trump en Florida. El sospechoso huyó antes de disparar, pero fue capturado posteriormente, en un nuevo intento fallido.
Nuevas amenazas y detenciones
El 12 de octubre de ese mismo año, otro individuo armado fue detenido en un control de seguridad durante un mitin en California. Aunque fue liberado bajo fianza y negó intenciones de asesinato, el incidente reforzó las preocupaciones sobre la seguridad presidencial.
Estos episodios evidencian un patrón de riesgo creciente para el mandatario en distintos contextos, tanto públicos como privados.
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Historia de magnicidios en EE.UU.
La violencia contra líderes políticos no es nueva en Estados Unidos. Cuatro presidentes han sido asesinados en ejercicio: Abraham Lincoln, James Garfield, William McKinley y John F. Kennedy.
Según registros históricos citados por EFE, uno de cada nueve presidentes ha muerto a manos de un agresor, lo que refleja la persistencia de esta amenaza en la historia del país.
Intentos de asesinato recurrentes
Además de los casos consumados, numerosos presidentes han sobrevivido a intentos de magnicidio. Theodore Roosevelt fue herido en 1912 durante un discurso, mientras que Ronald Reagan recibió un disparo en 1981 en Washington.
Otros episodios incluyen ataques contra Harry Truman, Gerald Ford y Bill Clinton, lo que demuestra que la violencia política ha sido una constante en distintas épocas.
Riesgos en un clima de polarización
Expertos señalan que factores como la proliferación de armas, la polarización política y la alta exposición mediática de los líderes aumentan el riesgo de atentados en Estados Unidos.
De acuerdo con EFE, el asesinato de McKinley en 1901 impulsó la creación de un sistema permanente de protección presidencial, que evolucionó hasta el actual Servicio Secreto, encargado de resguardar la seguridad del jefe de Estado.
Los recientes atentados contra Trump reactivan el debate sobre la seguridad política en Estados Unidos y evidencian un escenario de tensión que trasciende lo electoral.
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Preguntas frecuentes
Donald Trump ha sido objetivo de tres atentados en los últimos dos años, según reportes recientes. Todos fueron frustrados o no lograron herir gravemente al mandatario.
El último incidente ocurrió en Washington, cerca de la cena de corresponsales de la Casa Blanca, donde un hombre armado fue detenido por el Servicio Secreto antes de causar daño.
Sí. En julio de 2024, durante un mitin en Pensilvania, Trump recibió una herida leve en la oreja tras un disparo. En los otros intentos no sufrió lesiones.
No es común, pero tampoco excepcional. Cuatro presidentes de EE.UU. han sido asesinados y varios han sobrevivido a intentos de magnicidio a lo largo de la historia.
Expertos señalan que la polarización política, la facilidad de acceso a armas y la exposición mediática incrementan el riesgo de ataques contra líderes políticos.