Radio Puntual FM Riobamba

Un verdadero renacer de Quito

El ambiente electoral empieza a agitarse. Se escuchan, en disimuladas indagaciones, varios nombres que representan distintas tendencias e intenciones. Para unos el poder municipal representa el vínculo con la conducta dolosa impuesta por el nefasto grupo político integrado por glosados, sentenciados y prófugos que llevan en sus genes la inclinación a la corrupción y tratan de ocultarla detrás de supuestos arreglos entre privados, imaginaria persecución política e incesantes esfuerzos por invalidar evidencias, investigaciones y auditorías. Desgraciadamente el mensaje hábil y lleno de engaños, que emiten reiteradamente, llega a la candidez de un elevado número de electores que vota por ellos, para alcaldías, prefecturas, concejalías y consejerías.

Gestiones municipales que enorgullecieron a Quito con obras trascendentes que modernizaron y adornaron a la ciudad, fueron características de alcaldes que imprimieron en la memoria y en los corazones de los quiteños y de los turistas nacionales y extranjeros el grato reconocimiento de una gran labor cumplida. Los concejos municipales eran colectivos que dejaban la política en el exterior de la casa municipal y unificaban planes y obras de beneficio de la ciudad capital. Así nacieron los túneles que conectan el norte con el Centro Histórico, la Avenida Occidental (hoy Mariscal Sucre), varios pasos a desnivel; se modernizaron y mejoraron las plantas de agua potable, se dotó del líquido vital a un 98% de barrios y parroquias y, de alcantarillado, a un 96%; se crearon la eco vía y el Jardín Botánico, se establecieron políticas ambientales como la reducción de emisiones de gases contaminantes  y la prohibición de colocar plomo a la gasolina, se amplió el trolebús hasta  el sur, se iluminó y engalanó la plaza mayor, se revitalizó el Centro Histórico con planes de recuperación urbana, se ampliaron los servicios básicos en las zonas periféricas, se construyó el Museo del Agua, el Palacio de Cristal, el Túnel Guayasamín que conecta Quito con el valle de Tumbaco; se construyó el nuevo Aeropuerto Internacional, muy funcional y digno de la Carita de Dios. Se inició y avanzó con la compleja e indispensable construcción del Metro. Los esfuerzos consecutivos de varios burgomaestres ejemplares se plasmaron en obras trascendentales que perduran y que dieron impulso al nacimiento y modernización de Quito.  

Desgraciadamente ese período de realizaciones fértiles y consensuadas, terminó hace varios años con el advenimiento de funcionarios identificados con el correísmo, que privilegiaron actividades partidistas y convirtieron al cabildo y al Concejo Municipal en un campo de batalla en el que varios concejales han denunciado entre muchos  actos dolosos del alcalde, irregularidades en la compra de 60 trolebuses eléctricos, el cobro inconstitucional de la tasa de recolección de basura, una pobre ejecución del presupuesto  en el 2025, habiendo dejado de invertir 180 millones de dólares que, a decir de los ediles, no se conoce en que se han gastado. En resumen existe un concierto de incorrecciones y hasta ridículas raterías, como comprar, con sobreprecios, platos de comida típica. Mientras abundan estas aberraciones administrativas, el burgomaestre y sus adláteres confrontan con el gobierno central; para hacer méritos ante su líder prófugo y, en ese cometido, rompen tradiciones que daban lustre, alegría y cordialidad a las fiestas de la capital, pues armonizaban la relación madura, cordial y, por demás beneficiosa, entre la autoridad local y la nacional.

Con enorme sorpresa se han difundido unas encuestas en las que se sitúa a la actual alcaldía entre las mejores de Sudamérica. Nos gustaría, como conciudadanos, que así fuera, penosamente las escasas ejecutorias municipales son evidentes y no pueden ser disimuladas. Las calles de la ciudad, de las áreas urbanas y rurales, están repletas de baches que han ocasionado roturas de llantas de los vehículos y varios accidentes. El incumplimiento repetido de ordenanzas y reglamentos que prohíben levantar edificios en áreas destinadas a proteger el ambiente, ha plagado a los valles de gigantescas edificaciones, que desentonan con el medio que las rodea. La incapacidad de construir el indispensable segundo túnel Guayasamín ha sido disimulada con la pomposa disposición de cambio de horario de los flujos y contra flujos vehiculares. Con todos estos deméritos, similares a los que caracterizaron a la administración de otro alcalde, impulsado por el mismo grupo político, que ni siquiera concluyó el período para el que fue elegido, harían inaceptables sus candidaturas para dignidades que no pudieron honrar en su debido tiempo.

Se han presentado otros nombres de posibles candidatos, algunos con buenos antecedentes, pero con el enorme riesgo de que multipliquen el número de aspirantes y fragmenten tanto los escrutinios, que un candidato que no se merece, pueda triunfar con un irrisorio porcentaje que no se acerque ni a la cuarta parte de todo el electorado.

La ciudad clama por un alcalde y concejales comprometidos con ella y con el país, que sean honestos y no tengan el afán primigenio de borrar las culpas de sus coidearios prófugos, sentenciados y apresados. Quito debe encontrar, a través de un buen alcalde, su Nuevo Amanecer, que lo rescate de este pesado período de incapacidad, politiquería y corrupción.