La ayuda para el comercio en los países en desarrollo debe continuar, pero necesita utilizar mejor sus recursos, fortalecer la transparencia y ampliar sus alianzas. Ese fue el planteamiento de Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), durante la plenaria inaugural del Examen Global de la Ayuda para el Comercio, este jueves 29 de octubre de 2026.
El encuentro, que se celebra en la sede de la OMC, en Ginebra, Suiza, evalúa los resultados y las necesidades de la cooperación destinada a ayudar a los países en desarrollo a integrarse en el comercio internacional. Ecuador es signatario y miembro de la OMC.
La discusión reúne a responsables de organismos internacionales para examinar cómo convertir esa asistencia en mejores condiciones para producir, generar empleo y acceder a los mercados.
La OMC y sus esfuerzos por el comercio global
Ante la pregunta de si la ayuda para el comercio había llegado a su fin, Okonjo-Iweala respondió que no. Su propuesta consiste en mejorar el flujo de los recursos, revisar qué actividades reciben financiación y encontrar formas más eficaces y creativas de utilizar los fondos disponibles.
La discusión puso en primer plano una pregunta: cómo sostener la cooperación y ampliar sus resultados cuando los recursos públicos no alcanzan. La participación privada, la inversión en infraestructura y la capacidad de los países para fortalecer sus economías internas fueron parte de las respuestas.
Alianzas para ampliar las oportunidades
La directora general de la OMC destacó que los países en desarrollo buscan alianzas que les permitan participar en el comercio mundial. En ese esfuerzo, señaló el trabajo con los bancos de desarrollo para fortalecer el intercambio de bienes y servicios y mejorar las cadenas de valor.
Estas cadenas reúnen las distintas etapas de producción y comercialización de un bien o servicio. La posibilidad de incorporarse a ellas depende tanto del acceso a compradores como de las condiciones para producir, transportar y entregar lo que se ofrece.
Diversificar las modalidades de cooperación
Okonjo-Iweala planteó diversificar las modalidades de cooperación. Mencionó las alianzas Sur-Sur, entre países en desarrollo, y las triangulares, que incorporan el respaldo de otro socio, como un país desarrollado o un organismo internacional. También consideró necesario repensar las relaciones Norte-Sur.
Su intervención vinculó esa renovación con una revisión del destino de los recursos. Además de ampliar las alianzas, propuso considerar qué se financia y cómo se utilizan los fondos para que la ayuda contribuya a la inserción comercial de los países.
Cuando la moderación introdujo la pregunta sobre cómo mejorar la financiación privada, la directora insistió en que el objetivo es mantener la ayuda y lograr que cada dólar se utilice con mayor eficiencia.
Infraestructura y atención a los países más necesitados
Mathias Cormann, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), también situó la eficacia del gasto entre las prioridades. Planteó que invertir mejor cada dólar requiere alianzas más robustas con los organismos multilaterales y el sector privado.
Cormann señaló que los esfuerzos deben concentrarse en los países que más necesitan apoyo y contribuir a reducir la pobreza. Su exposición relacionó el comercio con las condiciones internas que permiten aprovechar las oportunidades internacionales.
La infraestructura ocupó un lugar central en ese planteamiento. El secretario general sostuvo que el comercio es un motor del desarrollo y que se necesitan inversiones para fortalecer los mercados y facilitar la conexión de las economías con el exterior.
En el debate posterior, volvió sobre la importancia de mejorar las condiciones internas mientras los países avanzan en su integración a los mercados internacionales. El acceso comercial y la capacidad de aprovecharlo aparecieron así como tareas vinculadas.
Japón propone sumar recursos y conocimientos privados
Akihiko Tanaka, presidente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), defendió una cooperación basada en la confianza mutua y la prosperidad compartida. Planteó ampliar los espacios de colaboración para generar beneficios entre los países.
Para Tanaka, la asistencia debe atender los servicios básicos y, al mismo tiempo, crear empleos y sentar las bases para que las economías receptoras impulsen su propio desarrollo. Su intervención colocó la generación de capacidades entre los objetivos de la cooperación.
Durante el intercambio, sostuvo que los fondos públicos son insuficientes y que se necesita al sector privado. Destacó que las empresas pueden aportar financiación y conocimientos, por lo que consideró clave el trabajo conjunto con los gobiernos.
Tanaka también llamó a fortalecer la resiliencia de las cadenas comerciales: su capacidad para resistir interrupciones y adaptarse. Advirtió que el repliegue de los países y los cuestionamientos al multilateralismo ponen a prueba las fortalezas de la cooperación internacional.
Las exposiciones coincidieron en sostener la ayuda para el comercio y mejorar su utilización. Transparencia, infraestructura, empleo y alianzas con el sector privado marcaron el debate sobre cómo convertir la cooperación en oportunidades de desarrollo.