El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, denunció una maniobra política detrás de los disturbios que dejaron 150 policías y gendarmes heridos. Las protestas reunieron a entre 550 000 y más de 800 000 personas, según las cifras oficiales y de los organizadores.
El Gobierno de Francia anunció la detención de 1 200 personas tras una jornada de protestas sociales que derivó en actos de violencia, saqueos y daños a edificios públicos en varias ciudades del país, este sábado 17 de octubre de 2026.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, calificó los disturbios como una maniobra política y aseguró que su Gobierno no permitirá que los actos violentos se repitan.
Francia pide prisión provisional para los detenidos
En una comparecencia ante la prensa, Lecornu informó que 150 policías y gendarmes resultaron heridos durante los enfrentamientos. El jefe del Ejecutivo también respaldó la actuación de las fuerzas del orden y confirmó que el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, dio instrucciones a los fiscales para que soliciten prisión provisional para los arrestados.
Lecornu justificó esta medida por los perfiles que, según él, presentan los detenidos, a quienes describió como personas particularmente violentas y peligrosas. Además, afirmó que en París algunos manifestantes intentaron atacar centros de poder, entre ellos el palacio del Elíseo, la residencia oficial del primer ministro, Matignon, y la Asamblea Nacional.
El primer ministro sostuvo que detrás de los disturbios existe una estrategia política que acepta la violencia. También aseguró que las autoridades no cederán ante las intimidaciones. La agencia EFE reportó que las declaraciones del mandatario se produjeron en medio de la preocupación por la magnitud de los daños y los saqueos registrados en distintas localidades.
Alcaldes de París, Marsella y Lyon exigen explicaciones
Los alcaldes de París, Marsella y Lyon solicitaron una reunión con Lecornu para principios de la próxima semana. Los tres funcionarios pidieron un diagnóstico preciso que permita esclarecer la cadena de acontecimientos que desembocó en los actos de vandalismo y saqueos.
En un comunicado conjunto, Emmanuel Grégoire, Benoît Payan y Grégory Doucet, representantes de París, Marsella y Lyon, respectivamente, advirtieron sobre la gravedad de la situación. Además, señalaron que su iniciativa incluye a los alcaldes de todos los municipios afectados por los disturbios.
Protestas en Francia superaron las previsiones del Gobierno
Las manifestaciones reunieron a 550 000 personas en todo el país, según el Gobierno francés, mientras que los organizadores calcularon una asistencia superior a 800 000. Solo en París participaron 110 000 personas, de acuerdo con el Ministerio del Interior. Estas cifras superaron ampliamente las previsiones oficiales, que anticipaban un máximo de 150 000 asistentes.
Las movilizaciones congregaron a estudiantes, integrantes de los chalecos amarillos y empleados de servicios públicos, entre otros colectivos. La violencia sorprendió por su alcance y provocó ataques a edificios públicos, además del saqueo de cientos de comercios. En Limoges, un incendio destruyó el histórico edificio del Ayuntamiento.
Con información de EFE