Radio Puntual FM Riobamba

Cartas a Quito / 6 de octubre de 2026

El toque de queda también nos limita a nosotros

Este fin de semana tenía preparado el corazón para asistir a un evento teatral de Luis Miranda, el comediante chileno que vive con parálisis cerebral —alguien que siento que camina por un camino parecido al mío—. Lo esperé tanto tiempo… pero el toque de queda lo suspendió. Ahora tendré que esperar hasta el 23 de enero de 2027.

Me quedé con las ganas, con esa alegría que ya tenía en la mano. Para mí, el teatro no es solo entretenimiento: es un refugio. Por mi discapacidad, no puedo disfrutar de muchas cosas como lo hacen los demás; el teatro es una de las puertas que me abren al mundo, donde me siento libre. Y aun así, debo esperar. Tengo paciencia, la misma que he cultivado toda la vida con mi propia condición, que a veces me impide hacer tantas cosas. Esperaré, porque así soy: feliz a pesar de todo, agradecido con la vida que Dios me ha dado, decidido a ser recordado por lo que soy.

También pido por Luis Miranda: que llegue bien al país, que su presentación no se suspenda de nuevo, que se cumpla lo que tiene planeado. Que no haya restricciones que nos quiten lo sano, lo noble, lo que nos hace bien.

El toque de queda nace de la inseguridad, de quienes buscan tener más destruyendo el porvenir de los demás. Disfruten lo que tienen sin necesidad de caer en caminos malos: yo, con mi discapacidad, encuentro felicidad en mirar la vida con otros ojos.

Y hay algo más: también esperaba el concierto de Elvis Crespo, pero no podré ir. La inseguridad me obliga a quedarme. En eventos así, la gente pierde el control, la ira los consume… y yo no puedo correr, no puedo refugiarme tan rápido como los demás. Me da miedo ser agredido, precisamente por mi condición. Nadie piensa en quienes tenemos discapacidad: en que también queremos disfrutar sanamente.

La inseguridad es un toque de queda permanente en mi vida. Me impide ir a lugares donde tengo derecho a estar, a disfrutar, a ser feliz. No dejen que nos quiten eso. No permitan que la violencia le robe la alegría a quienes más necesitan luz.

Además, los negocios se ven perjudicados cuando los toques de queda se vuelven costumbre: nos frenan, atrasan y dificultan la recuperación de todo el sistema económico. La sociedad no puede avanzar si se interrumpe la producción de forma constante; el país pierde recursos y oportunidades de trabajo. Entiendo la medida, pero debe aplicarse de manera equilibrada y con horarios claros, sin restringir todo por igual, ni generar la despreocupación de quienes no respetan la ley.

Jorge Enrique Andrande Rodas