Quito cierra cada año con cerca de 300 muertes por siniestros de tránsito. La cifra solo representa los fallecimientos que ocurren en el sitio del siniestro, sin contar a los pacientes que mueren después en un hospital. Lo dice Diego Vargas, asesor regional de Vital Strategies —socio de la iniciativa Bloomberg Philanthropies para la Seguridad Vial Mundial. Bloomberg es un aliado del Municipio de Quito, luego de la renovación del acuerdo realizada en abril de 2026.
Esta iniciativa también asesora a la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) y a la Autoridad de Tránsito y Movilidad de Guayaquil (ATM).
Quito tiene un subregistro de las muertes por siniestros de tránsito
Vargas, un experto en movilidad y seguridad vial en Sudamérica, dice que Quito y Ecuador -en general- no cuentan con un sistema que registre esas muertes posteriores, a diferencia de otras ciudades de la región. Por esa razón-dice- ese vacío de información esconde la magnitud real del problema.
Según datos de otras ciudades latinoamericanas con sistemas de medición, el número real de muertes en Quito podría multiplicarse entre 1,5 y 2 veces. Es decir, cerca de 500 fallecidos al año y no 300.
En Quito, los reportes de la Policía y los agentes de tránsito solamente se realizan con la información que recogen en el lugar de los siniestros de tránsito.
Ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Bogotá, Cali y Medellín solucionaron ese problema, pues cada una tiene su propia metodología. Tanto Buenos Aires como Bogotá tienen una mejor trazabilidad de las muertes posteriores indica Vargas. Ciudad de México y Guadalajara avanzan en el mismo sentido, aunque todavía enfrentan dificultades. Las ciudades brasileñas también registran cierto subregistro.
El especialista plantea que la capital ecuatoriana pudiera aprender de esas experiencias para mejorar la recolección de datos sobre los fallecidos en los siniestros viales.
Para el caso nacional, el registro de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) contabiliza entre 2 300 y 2 400 fallecidos por año. Según la estadística de la ANT, en 2025 hubo 2 347.
Debido al subregistro, esa cifra puede subir hasta 4 000 fallecidos, según un informe de la Organización Mundial de la Salud de 2023 con datos de 2021, señala Vargas.
El perfil de las víctimas es igual a la región. Los motociclistas concentran buena parte de esas muertes y los peatones.
Ecuador está entre las tasas más altas de la región
En ese mismo informe de la OMS se ubica a Ecuador en el tercer lugar de América Latina en muertes por siniestros viales por cada 100 000 habitantes, solo detrás de Haití y República Dominicana. Dentro de Sudamérica, el país ocupa el primer lugar.
Quito y Guayaquil no se alejan de ese promedio nacional. Sus tasas se acercan a las de Cali, pero duplican las de Bogotá o São Paulo y cuadruplican las de Buenos Aires. Esta última ciudad es la que tiene mejor desempeño, con un promedio de 4 a 5 muertes por cada 100 000 habitantes.
Con los datos disponibles y el ajuste por muertes hospitalarias, Quito llegaría a una tasa de entre 14 y 15 muertes por cada 100 000 habitantes, asegura el especialista. Ese dato es muy grave, insiste Vargas.
En la estadística del visor de Data Vial, en 2025 la tasa fue de 10,4, pero solo con los registros de fallecidos levantados en los lugares de los siniestros.
Esto tiene una explicación: exceso de velocidad, comenta Vargas. Quito, además de ese problema, mantiene límites demasiado altos para una zona urbana: hasta 70 kilómetros por hora en algunos sectores. Lo peor es que tampoco se respetan esos límites legales en la práctica. La OMS recomienda un máximo de 50 km.
Hay otros factores que intervienen: manejar bajo los efectos del alcohol, no usar el cinturón de seguridad o el casco para los motociclistas.
En Quito hay exceso de velocidad en trayectos cortos
Vargas sostiene que el promedio de trayectos en Quito está en cinco kilómetros; en Bogotá son de 10 kilómetros, pero en esta ciudad van a 50 km por hora.
Ir a exceso de velocidad en estos tramos de Quito no significa ‘ganar más tiempo’ para llegar a los destinos, pues la diferencia es de apenas un minuto. En Bogotá se comprobó que apenas se ganaban 40 segundos.
Por esa razón, la evidencia científica y la experiencia en otras ciudades muestran que el exceso de velocidad mata, expresa Vargas. “Mientras no se intervenga en ese factor, difícilmente se puede retroceder la curva”.
Las cifras del visor de Data Vial registran 2 028 siniestros de tránsito de enero a julio de 2026. En ese periodo hubo 147 fallecidos en las vías de Quito.
La experiencia de Bogotá como referencia para Quito
Bogotá atravesó un proceso similar al que Quito enfrenta hoy. A finales de los años noventa, la capital colombiana registraba cerca de 1 000 muertes anuales por siniestros de siniestro, con una tasa cercana a 16 o 17 por cada 100 000 habitantes.
La ciudad invirtió en transporte público, en aceras más amplias y en campañas de cultura ciudadana. En 2015, Vital Strategies inició su trabajo con la ciudad y detectó el punto débil: Bogotá no atacaba directamente el acceso a la velocidad.
En 2017, la ciudad diseñó un plan y durante cuatro años consecutivos, las muertes bajaron a menos de 500 por primera vez en su historia, con un parque de motos en crecimiento constante. La pandemia interrumpió esa tendencia, pero en los últimos dos años, la ciudad retomó el enfoque en velocidad.
Hoy, toda la malla vial de Bogotá opera a 50 kilómetros por hora, una estrategia que se aplicó en el último año. La ciudad construyó resaltos parabólicos, un diseño de origen danés que permite cruzar a 50 kilómetros por hora sin frenar de golpe, pero que hace saltar al vehículo si supera ese límite.
Quito, según Vargas, todavía necesita dar ese salto: más aceras e infraestructura vial, límites más bajos y decisión política e institucional para sostener la medida en el tiempo.
Una forma de reducir las muertes por siniestros de tránsito en Quito -dice Vargas- es aplicar proyectos pilotos por zonas, tomando en cuenta donde hay más siniestralidad, muertes en las vías o problemas de tráfico. Cuando uno de ellos funcione se podrá mostrar a los ciudadanos -que se oponen o resisten a los controles- de que es posible bajar la tasa de fallecidos.
Quito no frena los siniestros de tránsito
Preguntas frecuentes sobre los siniestros de tránsito en Quito
La cifra real ronda los 500 fallecidos al año, casi el doble de los 300 que registran los reportes oficiales.
Los reportes policiales solo consideran las muertes ocurridas en el sitio del siniestro. Diego Vargas, asesor regional de Vital Strategies, explica que Ecuador carece de un sistema que rastree a los pacientes que mueren después en un hospital, a diferencia de ciudades como Bogotá o Buenos Aires.
Ecuador ocupa el tercer lugar de América Latina en muertes por siniestros viales por cada 100 000 habitantes, y el primer lugar en Sudamérica. El dato surge de un informe de la Organización Mundial de la Salud de 2023, con base en cifras de 2021. Solo Haití y República Dominicana superan a Ecuador en esa medición regional.
La Agencia Nacional de Tránsito contabiliza entre 2 300 y 2 400 fallecidos por año; en 2025 la cifra llegó a 2 347. Debido al subregistro de muertes hospitalarias, el número real puede subir hasta 4 000 fallecidos, según estimaciones de la OMS que menciona Diego Vargas, asesor de Vital Strategies.
Bogotá bajó sus muertes anuales de cerca de 1 000 a menos de 500 mediante un plan centrado en el control de la velocidad, que arrancó en 2017. La ciudad colombiana invirtió antes en transporte público y aceras más amplias, pero el cambio decisivo llegó cuando Vital Strategies detectó que faltaba atacar directamente el exceso de velocidad. Hoy toda la malla vial opera a 50 kilómetros por hora, con resaltos parabólicos que permiten el paso a esa velocidad sin frenados bruscos.
La Organización Mundial de la Salud recomienda un máximo de 50 kilómetros por hora en zonas urbanas. Quito mantiene límites de hasta 70 kilómetros por hora en algunos sectores, y los conductores tampoco respetan esos topes en la práctica, según Diego Vargas, asesor regional de Vital Strategies.