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¿Quién se esconde detrás del terrorífico pirata de la película ‘Backrooms’?

Una de las imágenes más inquietantes de la película ‘Backrooms’ tiene a un pirata cuya presencia parece demasiado extraña para ser humana.

Su aspecto, sus movimientos y sus dimensiones llevaron a muchos espectadores a pensar que se trataba de una criatura creada digitalmente.

Sin embargo, detrás del personaje hay un hombre de carne y hueso.

'Backrooms' es una película de ciencia ficción y terror psicológico de 2026 dirigida por Kane Parsons.
‘Backrooms’ es una película de ciencia ficción y terror psicológico de 2026 dirigida por Kane Parsons.

El hombre que se convirtió en el monstruo de ‘Backrooms’

Robert Bobroczkyi, el gigante del baloncesto que encarna en ‘Backrooms’ al terrorífico villano.
Robert Bobroczkyi, el gigante del baloncesto que encarna en ‘Backrooms’ al terrorífico villano.

Se trata del exbasquetbolista Robert Bobroczkyi.

El actor tiene una estatura de 2 metros con 31 centímetos y eso se convirtió en uno de los elementos más llamativos de su interpretación.

Antes de aterrorizar, ya sorprendía en las canchas

De acuerdo con MeriStation, Bobroczkyi comenzó a llamar la atención internacional cuando tenía apenas 15 años.

Sus videos jugando baloncesto se hicieron virales por su altura y sus extremidades alargadas, características que le daban una ventaja descomunal en la cancha.

Pero su físico terminaría llevándolo por un camino completamente distinto.

Años después, Bobroczkyi apareció en ‘Alien: Romulus’, donde interpretó a El Descendiente, la criatura que aparece en el desenlace de la película.

El villano de ‘Backrooms’

En ‘Backrooms’, Bobroczkyi interpreta al pirata. Y aunque su apariencia puede parecer producto de los efectos digitales, la mayor parte de lo que se ve en pantalla proviene de su presencia física.

Según la información proporcionada por MeriStation, la única intervención de CGI en su aspecto es la pata de palo. El vestuario, los movimientos y su imponente figura pertenecen al propio actor.

Así, el exjugador de baloncesto encontró en sus 2,31 metros una nueva forma de provocar miedo en la pantalla.

Su físico fue un auténtico filón para los cineastas, quienes vieron en él la oportunidad perfecta para reinventar la figura del villano en la ficción.

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