Radio Puntual FM Riobamba

Apnea del sueño: cuando dormir puede afectar el corazón

“Durante años, muchas personas han creído que roncar fuerte es algo normal, casi una costumbre de la edad o del cansancio. Pero no lo es. Roncar, ahogarse al dormir o dejar de respirar por momentos puede ser una condición ruidosa que afecta el corazón, el cerebro, el metabolismo y la calidad de vida: la apnea del sueño”.

Lo digo también desde lo que uno ve en casa. Recuerdo a mi abuelo, que se acostaba temprano, parecía dormir toda la noche, pero al despertar estaba agotado, se levantaba con dolor de cabeza, de mal cansado, somnoliento, sin ganas de hacer nada. En la mesa se quedaba dormido viendo televisión, y todos pensábamos que era “la edad”. En las noches, sus ronquidos eran tan fuertes que se escuchaban desde otra habitación. A veces hacía pausas largas en la respiración y, de pronto, soltaba un jadeo como si se estuviera ahogando.

En ese momento, muchos no entendíamos que aquello no era un simple ronquido, o que su sobrepeso lo causaba. Eso es la apnea del sueño. Una condición en la que la respiración se interrumpe varias veces durante la noche. Cada pausa baja el oxígeno, obliga al cerebro a salir parcialmente del sueño profundo y activa una especie de alarma interna. La persona sigue “durmiendo”, pero su cuerpo nunca logra descansar de verdad.

Por eso hay casos que se escucha, “dormí ocho horas, pero siento que no dormí nada.”
“Me despierto más cansado que cuando me acosté.”
“Ya no tengo energía para hacer ejercicio, trabajar o disfrutar el día.”

Y muchas veces no se dan cuenta de que el problema está en la noche. He visto pacientes que llegan por presión alta difícil de controlar, aumento de peso, somnolencia durante el día, problemas de concentración o incluso baja del deseo sexual. Revisamos, preguntamos cómo duermen, cómo roncan, si despiertan con sensación de ahogo… y ahí aparece la verdadera causa.

La apnea del sueño no solo afecta el descanso. También se relaciona con hipertensión, diabetes, resistencia a la insulina, obesidad, arritmias, infartos y eventos cerebrovasculares.

Por eso, hay señales que no debemos normalizar: despertarse cansado todos los días, quedarse dormido con facilidad en el día, roncar fuerte, sentir que falta el aire en la noche, levantarse con dolor de cabeza o notar que el rendimiento físico y mental ha disminuido.

Muchas veces, quien detecta el problema primero no es el paciente, sino quien duerme a su lado. Esa pareja que dice: “Te escuché dejar de respirar.”
“Te ahogas dormido.” “Roncas demasiado.”

Esas frases no deben tomarse a la ligera. Lo importante es que tiene solución. Hoy existen estudios de sueño que permiten hacer un diagnóstico adecuado y tratamientos que van desde bajar de peso y mejorar hábitos, hasta dispositivos que ayudan a respirar mejor mientras se duerme.

Dormir bien no es un lujo. Es una necesidad vital.

Porque a veces creemos que el cansancio, el mal humor o la falta de energía son parte de la rutina… cuando en realidad son años de mal descanso acumulado.

Y muchas veces, lo que parecía solo un ronquido era el cuerpo avisando que algo no estaba bien.