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El INEC revela cuánto aportan las labores domésticas a la economía de Ecuador

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) presentó el 9 de septiembre de 2025 los resultados de las Cuentas Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares. El estudio muestra que en 2023 las actividades domésticas, como cocinar, lavar, etc., y el cuidado de personas aportaron un valor de 24 964 millones de dólares, lo que equivale al 21% de toda la economía del país o Producto Interno Bruto (PIB).

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Este nivel coloca al trabajo no remunerado por encima de sectores clave como el comercio que aportan con el 16,1%, la administración pública con el 7,4% o la construcción con el 4,6%.

Brecha de género en las actividades domésticas y el trabajo no remunerado en Ecuador

El informe confirma que el aporte es mayoritariamente femenino. Las mujeres generan el 15,6% del PIB con su trabajo no remunerado, frente al 5,4% de los hombres.

En términos de tiempo, por cada 100 horas de trabajo no remunerado, las mujeres realizan 75. Ellas dedican en promedio 28,7 horas semanales, mientras que los hombres 11,4. Es decir, casi tres veces más que los hombres.

Las actividades domésticas no remuneradas para el propio hogar concentra el 78,4% de la producción total del trabajo no remunerado. Dentro de este, la preparación y servicio de comida representa el 41,4%. En esta actividad, las mujeres aportan casi el 85%.

Ecuador en el contexto regional

De acuerdo con David Vera, director de la Business School de la UIDE y exdirector del INEC, Ecuador, con el 21% de aporte del trabajo no remunerado al PIB, se ubica cerca de Argentina (21,8%), por debajo de México (26,3%) y Chile (25,6%), pero por encima de Colombia (20,3%).

El desafío de reconocer y redistribuir el trabajo en los hogares

Los resultados ratifican que el trabajo no remunerado es un pilar oculto de la economía ecuatoriana, sostenido de manera desproporcionada por las mujeres. Esta carga limita sus oportunidades de empleo remunerado, formación y participación en espacios de decisión, señaló Vera.

Aunque la Ley de Justicia Laboral de 2015 incorporó el seguro del trabajo no remunerado (TNR) en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), el reto pendiente es transformar estas cifras en políticas integrales de corresponsabilidad social y de género, señaló.

Esto significa fortalecer la oferta pública de servicios de cuidado, promover la redistribución de las tareas dentro del hogar y asegurar que el trabajo no remunerado sea considerado en el diseño de la política económica y social del país, añadió.

Políticas públicas y privadas y el trabajo no remunerado de Ecuador

Las cifras del INEC deben convertirse en un insumo estratégico para la formulación de políticas públicas y privadas. Reconocer el valor del trabajo no remunerado implica diseñar sistemas nacionales de cuidado con financiamiento sostenible, fomentar la corresponsabilidad entre hombres y mujeres y evitar que el tiempo de las mujeres siga siendo la “variable de ajuste” de la economía.

Incluir el TNR en la planificación estatal, en la negociación colectiva y en la agenda empresarial es clave para avanzar hacia un país más justo, productivo e inclusivo, concluyó Vera.

Información externa: INEC


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