Radio Puntual FM Riobamba

¿La IA nos va a aniquilar?

El 8 de septiembre de 2026, Jacob Coxon era un investigador de IA prácticamente desconocido fuera de su sector. Sin embargo, una publicación en X lo convirtió en protagonista de un debate mundial: renunciaba a Anthropic y advertía que la IA representa un riesgo para nuestras vidas y que podría matarnos a todos hasta finales de la presente década.

Lo que captó la atención mundial

Con su publicación en X Jacob Coxon anunciaba su renuncia a la estadounidense Anthropic, creadora de los modelos Claude y Fable. Se trata de un joven de 27 años, de origen británico, que trabajó durante aproximadamente tres años en preentrenamiento de grandes modelos de lenguaje primero en OpenAI y luego en Anthropic.

A la fecha de redacción de esta columna, la publicación de Coxon ha alcanzado alrededor de 150 millones de visualizaciones. Por su contenido alarmista, la publicación se viralizó rápidamente y desde entonces Coxon ha sido entrevistado en varias cadenas de noticias como CNN, CBS News, BBC, Fox News, NPR, NBC News, entre otras.

Debido a esta amplia cobertura mediática, por varias semanas y en múltiples espacios, se ha planteado la discusión sobre si la amenaza existencial de la IA para la humanidad es una mera especulación o un riesgo real.

En resumen ¿qué dijo Coxon?

En sus múltiples intervenciones en medios, Coxon ha sido enfático en decir que los sistemas actuales de IA, como ChatGPT, Claude, Gemini, entre otros, no representan un riesgo que amenace la existencia humana. Sin embargo, también ha manifestado que teme que el rápido avance hacia sistemas de IA sobrehumanos y con capacidad de automejora pueda superar nuestra capacidad de controlarlos.

Ha advertido también que una IA mucho más avanzada podría actuar de forma autónoma en campos como la ciberseguridad, biotecnología o infraestructura crítica, generando riesgos potencialmente catastróficos. Considera además que las empresas que producen modelos de IA de frontera están atrapadas en una carrera competitiva que las empuja a avanzar más rápido de lo que sería seguro.

Los hechos previos

El 30 de noviembre de 2022 OpenAI lanzó al público ChatGPT-3.5. En tan solo cinco días esta aplicación alcanzó el millón de usuarios superando a otras aplicaciones como Instagram y Spotify que alcanzaron este número de usuarios en 2.5 y 5 meses, respectivamente. En la actualidad, casi 4 años después, OpenAI ha declarado públicamente que ChatGPT tiene 1200 millones de usuarios alrededor del mundo.

¿Por qué ChatGPT se volvió tan popular? ChatGPT fue el primer sistema de IA capaz de sostener una conversación fluida en nuestro lenguaje. Que un algoritmo pueda comunicarse usando lenguaje natural, el mismo lenguaje que usamos las personas para comunicarnos, fue un hecho totalmente disruptivo que se buscaba desde el nacimiento mismo de la disciplina Inteligencia Artificial.

De hecho, esta aspiración la tuvo el mismísimo Alan Turing, considerado como el padre de la computación y de la IA. Él planteó que si una persona interactuaba de forma alternada con un algoritmo y con una persona y no podía distinguir con quién interactuaba, entonces el algoritmo exhibía inteligencia.

A estos hechos se suma que ChatGPT y los demás modelos de IA similares son sistemas multipropósito capaces de realizar un amplio número de tareas, lo cual no lo podían realizar los sistemas previos de IA, que eran sistemas monotarea.

¿De dónde viene el miedo a la IA?

Aparte de dominar el lenguaje natural y ser sistemas multipropósito o multitarea, los modelos actuales de IA generativa son también multimodales, lo que implica que pueden recibir y generar texto, audio y video. Adicionalmente, pueden simular razonamiento, tienen capacidad de usar herramientas digitales, y almacenar datos clave en su sistema de memoria.

Estas características son también algunos atributos que posee la inteligencia humana. Por lo tanto, es bastante fácil caer en el error de antropomorfizar a los algoritmos actuales de IA. Es decir, es un error pensar que los algoritmos de IA porque simulan algunas características de nuestra inteligencia, pero no todas, son o se van a comportar como nosotros, los humanos.

En este contexto, partiendo de la premisa de que los humanos, al ser la especie más inteligente, dominamos nuestro entorno, es fácil concluir erróneamente que, si hay algo más inteligente que nosotros, ese algo pasará a ser la especie o, en el caso de la IA, la nueva entidad dominante.

Autonomía de la IA

Los agentes de IA pueden actuar de forma autónoma para alcanzar un objetivo o completar una tarea. Sin embargo, eso no implica que los algoritmos de IA tengan consciencia, deseo de revelarse o dominar. La consciencia, voluntad o deseo que se atribuye a los sistemas avanzados de IA se desprenden del error de su antropomorfización.

Entonces ¿más inteligencia artificial no representa un peligro existencial para la humanidad? La historia nos muestra que los humanos hemos producido múltiples artefactos que se desempeñan mejor que nosotros en algunos aspectos. Por ejemplo, un montacargas puede levantar muchos más peso que cualquier persona, un vehículo puede recorrer largas distancias y más rápido que nosotros, un avión incluso puede hacer algo que está fuera del alcance de nuestros cuerpos.

Volviendo a la pregunta planteada, si un algoritmo tiene más inteligencia que nosotros o capacidades sobrehumanas, será simplemente una entidad sofisticada que aún ahí requerirá de nosotros, aunque sea para su encendido. ¡No será como un ser humano que tiene voluntad! De lo que conocemos hasta el momento, tal parece que la voluntad y la consciencia requieren de vida y no únicamente de inteligencia.

La automejora de la IA

Coxon y muchos otros investigadores se preocupan por la capacidad de automejora que podrían tener los sistemas avanzados de IA. Creen que eso puede conducir a una explosión de inteligencia que finalmente nos conduzca a una singularidad, donde la inteligencia crece exponencialmente en tiempos cada vez extremadamente más cortos.

Sin embargo, los sistemas avanzados de IA necesitan de grandes centros de datos para operar, los cuales a su vez consumen enormes cantidades de energía. Estos recursos a su vez requieren de otros elementos como tierras raras que no se pueden conseguir de la noche a la mañana y que tampoco abundan en nuestro planeta. Por lo tanto, la velocidad de la automejora está limitada por la cantidad y facilidad de disponer de los recursos que se requieren para operar los algoritmos de IA.

Lea también: ¿Qué pasa si la IA nos supera?

El límite está en la esencia de la IA

Los algoritmos o modelos de IA por más simples o sofisticados que sean no dejan de ser meras funciones matemáticas que reciben números y retornan números que son los bits que representan los datos que procesan. Por lo tanto, creer que los algoritmos de IA nos a van a tomar como una amenaza, es asumir que los bits espontáneamente se van a revelar contra nosotros. Francamente, no veo por dónde puede ocurrir aquello.

¿Entonces no hay riesgo?

Como toda tecnología, la IA tiene ventajas, pero también tiene riesgos. El hecho de que la IA no representa una amenaza existencial, no quiere decir que no debamos preocuparnos. Los algoritmos avanzados de IA, por ejemplo, pueden operar sistemas de los cuales dependen millones de usuarios en el mundo. Si un sistema de este tipo falla, ya hemos visto el grave impacto económico que esto puede representar.

Los algoritmos de IA también pueden tener sesgos o errores en sus predicciones, los cuales en uso masivo pueden causar un impacto negativo en la sociedad. Adicionalmente, también habrá que prevenir los malos usos con sanciones severas. Aquí ya tenemos una amplia experiencia: a nadie le prohibimos comprar y usar cuchillos, pero si alguien mal usa un cuchillo contra una persona, entonces se enfrenta a penas severas, que en alguno lugares puede llegar incluso a la pena capital.

Por lo tanto, en el mundo se debe procurar que el desarrollo de productos y servicios de IA sea controlado y pase, como cualquier otro producto o servicio, por un proceso de aprobación y control de calidad. Por su puesto, también hay que sancionar los malos usos.

Conclusión

Por más avanzada que llegue a ser la IA, la probabilidad de que llegue a considerarnos una amenaza y que por ende quiera aniquilaros es extremadamente baja. Sin embargo, esto no significa que no hay peligro para la sociedad a causa del desarrollo de la IA, pero por supuesto, el peligro no es existencial.