El crecimiento exponencial de estos dos sectores ha sido clave para la dolarización. Ahora las exportaciones de camarones y atún alcanzaron 10 597 millones de dólares en 2025 y se han posicionado en el mercado mundial con suficiente prestigio, basado en productividad, no obstante los días feriados populistas. Y así han mantenido la ocupación laboral bien remunerada, porque empresarios y trabajadores no dan las espaldas a un futuro común.
Las variaciones de la temperatura del mar han comenzado a afectar a ciertas especies de peces, pero no en gran medida. Mas, lo preocupante son las consecuencias del futuro fenómeno del Niño, sobre cuya magnitud no hay certezas, pues varios científicos consideran cautelosamente que no se puede anticipar con certidumbre los efectos, pues ellos acaecerán a fines de diciembre y en enero y febrero de 2027.
La escasez de energía es más probable por la sequía de los ríos amazónicos, ya que no hemos hecho nada para instalar termoeléctricas, salvo investigar la corrupción del caso Progen. Al respecto el gobierno ha decidido sincerar los precios de la energía que consumen las grandes empresas y así terminar con el subsidio injusto que ellas han gozado. Ahora es equitativo que los camaroneros y atuneros paguen el costo real y avancen en la autosuficiencia de energía eléctrica propia.
Mientras tanto los fletes marítimos suben como consecuencia de la guerra de Trump, así como los precios del diesel necesario para movilizar las flotas pesqueras y generar energía térmica.
Sin embargo el Ecuador debe cuidar a los sectores que generan dólares, no mediante subsidios sino asegurando el abastecimiento de insumos para la logística de esta actividad que da empleo pleno y numeroso.