Radio Puntual FM Riobamba

Iván Cavajal, el hombre y su palabra

Siempre que encuentro a Iván Carvajal (San Gabriel, 1948), miro un ser hecho de la música del silencio o un ciervo sabio perdido en la maleza del mundo o una lumbre que se escurre entre las manos aciagas de un gentío. Poeta grande, lleva el peso de la lucidez, signo de los elegidos. Carvajal ha buscado la verdad –más allá de la suya– a través de dos formas –¿géneros?–: poesía y ensayo. Los dos exhalan el daño único que devasta el sosiego del ser.

En su libro A la zaga del animal imposible. Lectura de la poesía ecuatoriana del siglo XX (2025) –que clama una nueva edición–, pregunta: “¿Qué puede decir el poeta en esta época?” “Lo que el propio poeta nos dice en su creación literaria”, respondo. Mas, ¿quiénes leen poesía en la “era del vacío” como nombra a la nuestra Gilles Lipovetsky? Juan Ramón Jiménez contesta con la dedicatoria de un libro suyo: “A la inmensa minoría”.

Carvajal, poeta y filósofo

Los escasos son innumerables. Y así ha sido la doliente y jubilosa historia de la poesía a través de los siglos. Es posible que ahora vivamos el ocaso de la humanidad como la conocimos el poeta y unos pocos de nosotros, pero la poesía pervivirá en el tiempo, porque es atemporal, transgresora del tiempo y del espacio.

“Un poema –pregonó Archibald MacLeish– no debe significar sino ser”. “Días del parto y días de la muerte –dice Carvajal–/ estaciones que saldan la alegría de vivir…/ y el hombre y la mujer asidos el uno al otro y como pueden/ envuelven su mundo en el desnudo abrazo/ de sus cuerpos”, Poemas de un mal tiempo para la lírica”, 1980.

O este otro: “Cuerpo evocado es cuerpo de niebla,/ ruina guardada en un simulacro,/ ¿Y tu piel, dónde se extiende?/ ¿Dentro de mí? ¿Cómo te albergo?/ Solo es zozobra”.

Pasión, vuelo y abismo. El poeta (debo añadir ‘genuino’ para excluir al incontable número de quienes publican ‘poesía’ y al leerla no se halla una sola palabra que guarde visos de ella) es quien tiene conciencia de su ser y su camino, y porque el silencio es una forma de muerte y la palabra es el único sitio donde la vida se consuma.

¿Carvajal es poeta o filósofo? Las dos se congregan en una sola esencia, se funden en el silencio, se juntan en un latido. “Tus amores también quedarán sin nombre/ nombrando la juventud y el júbilo/ tus palabras marcan la muerte/ en un mismo gesto/ tu amor es amor de tu tiempo/ amor a secas/ ya es inútil nombrar en los versos/ a la que un día amaste”, Poemas de un mal tiempo para la lírica.

La palabra de Carvajal: nunca astros inanimados, fuego peregrino, agua de dudas y certezas, mapas de exploración por nuestros infinitos humanos. “Hacia el sur la legión de pájaros/ escapándose de ese placer/ nuestro de seguirlos/ de incitarlos/ los 5 / íbamos/ turnándonos en los remos y al timón/ navegantes antiguos/ hacia qué desconocidos/ parajes/ hacia dónde/ tras los pájaros/ sin brújula/ huidizos”, Del avatar, 1981.

Rastreo de sí mismo. Evocación. Busca y hallazgo de su palabra –él mismo confesó cuántos intentos de escritura deshizo–: memoria y tiempo. Atadura –punición y redención– del poeta y del pensador. Oficio de vivir. Oficio de poeta. Dos en uno. El sol emite luz pero alumbra lobregueces.

 “La memoria despliega historias subterráneas/ la murmuración trama la novela/ y en esta vieja Plaza de San Francisco/ donde la piedra congela por los siglos/ las almas piadosas de los Libres ¡oh estupor!/ los indios se ganan con sus cuerdas un mendrugo de pan”. ¿Hacen falta los “panfletos poéticos” cuando hay poetas del linaje de Carvajal para zaherir de muerte a los “sistemas”?

“Marchamos con apremio hacia el poniente./ El sol caerá en su momento./ ¡Que el crepúsculo nos alcance en la otra orilla!/ No hallaremos el vado si oscurece”. Palabra descifradora de enigmas, pero también oculta hilandera de enigmas. Turbulencias y ¿calma? Conmoción, nunca reposo. La palabra de Carvajal hurga en las hendiduras del ser, zozobra y renace: es su sino.

El poeta, perplejo, en los graderíos de un circo. El domador agita el látigo, el león sacude la melena y bosteza. “Una sombra difusa/ se escondió tras el muro./ Pero el viejo actor callaba./ Callaba como siempre”…

Poeta grande, eso es Carvajal, y su poesía avasallará el tiempo. “ella y él/ aguardan el retorno/ de aquella letra/ que ya en ceniza/ o ya en ala/ vuele/ hacia el fragor de la escritura”. Palabra que son venablos, cadencias, nacimientos, agonías, muertes. Todo para llegar a ese ningún sitio que son todos los sitios. Aquí y ahora. O en alguna otra parte y otro tiempo.

Hace poco lo vi en un restaurante cualquiera. Los dos sentimos el abrazo sin acercarnos siquiera. Cuando regresé a ver, él y yo ya nos habíamos ido…