Este fin de semana y hasta el 13 de septiembre, los aficionados al ciclismo estarán expectantes por la presencia de Richard Carapaz en la Vuelta a España 2026, una de las carreras más prestigiosas del mundo y un nuevo desafío para uno de los grandes deportistas que ha dado Ecuador.
Ver a ‘Richie’ competir al más alto nivel es motivo de orgullo, pero también debería servir para una reflexión que va más allá del deporte: ¿qué tanto estamos haciendo nosotros por nuestra salud? ¿Cuánta actividad física hacemos?
La pregunta es pertinente porque mientras admiramos a deportistas capaces de llevar sus cuerpos al límite, una parte importante de la población mundial se mueve cada vez menos.
La Organización Mundial de la Salud estima que casi un tercio de los adultos, unos 1.800 millones de personas, no alcanza los niveles recomendados de actividad física (al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana).
La proporción aumentó cinco puntos porcentuales entre 2010 y 2022 y, si la tendencia continúa, podría llegar al 35% en 2030.
La situación entre los jóvenes es todavía más preocupante. El 81% de los adolescentes de entre 11 y 17 años no realiza suficiente actividad física. Entre las adolescentes la cifra llega al 85%.
La actividad física no significa necesariamente convertirse en atleta ni prepararse para una competencia. La OMS la entiende como todo movimiento corporal que requiere un gasto de energía. Caminar, desplazarse, realizar tareas domésticas, nadar, montar bicicleta, correr o hacer ejercicios de fuerza son formas de mantenerse activos.
Ecuador tiene motivos de sobra para encontrar inspiración. Carapaz y Jhonatan Narváez, entre otros ciclistas, han llevado el nombre del país a las grandes competencias internacionales. Nuevas generaciones también aparecen.
En otros deportes, nuestros atletas continúan dejando esfuerzo y talento. Y hasta el fútbol ofrece razones para celebrar. Liga de Quito e Independiente del Valle volvieron a colocar a Ecuador con dos representantes en los cuartos de final de la Copa Libertadores, algo que no ocurría desde 1990 con Barcelona y Emelec.
Quizás todos esos éxitos puedan servir para algo más que el orgullo momentáneo. Pueden convertirse en un pretexto para empezar.
No hace falta entrenar como Carapaz. Basta con desempolvar la bicicleta, caminar periódicamente por un parque, acudir el fin de semana a una piscina, correr, hacer ejercicios con el propio peso o elegir caminar para hacer una diligencia en lugar de utilizar siempre el automóvil. Las posibilidades están ahí y cada persona puede encontrar la que mejor se adapte a su realidad.
También es una responsabilidad pública. El artículo 381 de la Constitución ecuatoriana establece que el Estado debe proteger, promover y coordinar la cultura física, que comprende el deporte, la educación física y la recreación, e impulsar el acceso masivo al deporte y a las actividades deportivas en los ámbitos formativo, barrial y parroquial. Eso obliga a entender la actividad física como algo más amplio que el deporte de alto rendimiento.
También debemos garantizar que quienes se ejercitan puedan hacerlo con seguridad. El llamado de Carapaz a respetar a los ciclistas en las carreteras sigue vigente. El deporte necesita espacios adecuados, educación vial y una convivencia responsable.
Los triunfos de nuestros deportistas son una invitación a celebrar, pero también pueden ser una oportunidad para actuar. Nunca es tarde para comenzar. Un paseo, una caminata, una bicicleta o unos minutos de ejercicio al día pueden ser el primer paso.
Mientras observamos a Carapaz afrontar otro gran desafío, quizá valga la pena preguntarnos cuál será el nuestro. El suyo es llegar más lejos. El nuestro podría ser simplemente empezar a movernos más.