Ecuador atraviesa un incremento de las temperaturas fuera de lo común en plena temporada que debería traer frío, principalmente, a la región de la Costa. Vladimir Arreaga, director de Pronósticos y Alertas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), y Bolívar Erazo, especialista en hidrología y clima, explican que la causa principal es la influencia del fenómeno de El Niño, que ya está en curso. Su efecto golpea con más fuerza en la región Litoral, pero también afecta a la sierra y la Amazonía.
Por qué hace mucho calor en la Costa ecuatoriana
El técnico del Inamhi recuerda que julio y agosto son meses en que la Costa ecuatoriana registra temperaturas bajas por la influencia de la corriente fría de Humboldt, que cada año trae viento y agua fría a la región. Ese patrón cambió en 2026. Arreaga explica que el evento de El Niño calienta el mar frente a Ecuador y esa energía pasa a la atmósfera, con temperaturas por encima del promedio en gran parte del Litoral.
Arreaga y Erazo coinciden en que el fenómeno de El Niño, prácticamente, ya es un hecho, porque se está desarrollando; y uno de los primeros efectos no solo en Ecuador sino la región es que hay temperaturas mucho más cálidas. Erazo dice que “el fenómeno atraviesa una etapa de desarrollo activo”.
En Guayaquil, la máxima de julio ronda entre 29 y 30 grados en condiciones normales. Este año, llegó a 32 grados, con picos de hasta 33. La anomalía es de entre 2 y 3 grados por encima de lo habitual.
La provincia de El Oro, en particular Santa Rosa, registró una de las anomalías más altas: hasta 4 grados por encima del promedio, aunque ese cantón suele tener temperaturas más bajas que Guayaquil en esta época.
El antecedente más cercano de temperaturas altas por El Niño ocurrió entre 2023 y 2024. En febrero de 2023, Guayaquil tuvo 33,8 grados; en marzo, Portoviejo alcanzó los 34,6 grados y Guayaquil, los 33,2. Las temperaturas de este año superan ese registro en varios de esos puntos, según los datos del Inamhi.
Los pronósticos del Inamhi ubican esta condición cálida hasta los primeros meses de 2027. A partir de noviembre las temperaturas suben de forma normal en la costa ecuatoriana, con el pico entre enero y marzo. Si El Niño conserva esta fuerza se tendrán temperaturas más altas que las actuales.
Récords de temperaturas en julio en Ecuador: Santa Rosa, Guayaquil y Portoviejo
Julio dejó marcas puntuales que superan lo habitual. El 31 de julio, Santa Rosa llegó a 35,7 grados. Guayaquil marcó su máxima del mes el 15 de julio, con 33,6 grados. Portoviejo alcanzó 35,1 grados el 27 de julio. Ninguna de esas cifras corresponde a un comportamiento normal para esta época del año, según el Inamhi.
El calor también persistió durante la noche y la madrugada. Guayaquil debería amanecer con mínimas entre 21 y 22 grados; los registros llegaron hasta 24 grados, es decir 2 grados arriba del rango habitual. Arreaga atribuyó ese comportamiento a que la corriente fría de Humboldt no ingresó con la fuerza habitual para la temporada, un efecto directo de las aguas cálidas que mantiene El Niño frente a la costa.
Erazo dice que el vínculo con el calentamiento del océano Pacífico, por El Niño se concentra sobre todo en la Costa. Para entender esa relación, explica que el monitoreo del fenómeno divide el océano Pacífico en varios cuadrantes.
El primero, frente a las costas de Ecuador y el norte de Perú, lleva el nombre de Niño 1+2. Los aumentos de temperatura en ese cuadrante inciden de forma directa en la temperatura del aire de la región costera ecuatoriana y del norte peruano.
Según el informe del 3 de agosto de 2026 de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), esa zona registra una anomalía de 3,2 grados sobre el promedio para la época, dice Erazo. Por ello, la energía adicional en el océano produce más evaporación de agua, y ese calor pasa directo a la temperatura del aire en la costa.
Erazo comparó el valor actual con el que se presentó en el evento de El Niño de 1997, uno de los más fuertes registrados, con sus picos de lluvia entre finales de ese año e inicios de 1998. La anomalía de la zona Niño 1+2 en 2026 quedó ligeramente por encima de la de aquel año.
Las temperaturas también subieron en la Sierra y la Amazonía
Las anomalías no solo se presentaron en la Costa. En la Sierra, donde julio corresponde a la estación seca, tuvo temperaturas altas que en este 2026 superaron el promedio habitual, según Arreaga.
En Quito, el 7 de julio fue el día más caluroso del mes: el norte de la ciudad llegó a 26,2 grados. El Inamhi toma esa medición bajo sombra, según el protocolo internacional, por lo que la temperatura al aire libre pudo ser mayor. En Tababela, cerca del aeropuerto, la misma jornada llegó a 28,6 grados.
Ibarra registró 27,4 grados el 9 de julio, frente a un rango normal de 23 a 24 grados para la época. Las anomalías en la Sierra se resumen así: En Pichincha llegó a 2 grados sobre el promedio; Azuay y Riobamba tuvieron 1,5 grados por encima de lo normal, mientras que en Imbabura fue 1,2 grados adicionales.
En la Amazonía de Ecuador, la ciudad de Coca (Orellana) registró las temperaturas más altas del mes: 35,7 grados el 21 de julio. Nueva Loja, en Sucumbíos, llegó a 33,6 grados el 25 de julio. La anomalía en esta región osciló entre los 0,5 y 1,3 grados sobre el promedio, la más baja del país hasta el momento, según Arreaga.
Para Erazo, la incidencia del evento climático mundial en la Sierra llega de la zona Niño 3.4, ubicada en el Pacífico Central. Ahí la anomalía llega a 1,5 grados sobre el promedio, un valor menor al de la zona Niño 1+2. El experto asegura que las temperaturas altas que hoy afectan a la Sierra corresponden, sobre todo, a la estacionalidad propia de los meses secos y aún no a un efecto directo de El Niño.
Erazo explicó que la correlación entre la Sierra y el fenómeno aparece solo cuando el océano y la atmósfera terminan de acoplarse, un proceso incompleto por ahora.
Cuando el fenómeno de El Niño se acople, esto pasará en la Sierra y Amazonía
Si El Niño se acopla con la atmósfera durante la estación lluviosa de Ecuador, sobre la Sierra y gran parte de la Amazonía se formará un patrón de aire en descenso. Ese aire limita la formación de nubes y reduce las lluvias por debajo del promedio en ambas regiones, es decir, se presenta un déficit hídrico.
Erazo identificó ese mismo patrón en eventos anteriores del fenómeno: más lluvia en la Costa, pero en la Sierra y Amazonía será por debajo del promedio.
Arreaga añadió que, si El Niño conserva la intensidad durante la próxima temporada invernal de Ecuador, es probable un escenario de lluvias intensas en la Costa, junto con menor precipitación en la Amazonía y parte de la Sierra, un factor que puede impulsar una temporada activa de incendios forestales en esas zonas.
Las previsiones apuntan a un El Niño muy fuerte
Las proyecciones para julio por parte de la NOAA indican una probabilidad del 81% de que el actual fenómeno de El Niño será súper fuerte, comenta Erazo. Eso se producirá durante el trimestre de octubre-noviembre-diciembre. Erazo aclaró que esa cifra no implica lluvias intensas desde ese mismo trimestre.
Las lluvias importantes llegarían de forma paulatina a partir de ese periodo y continuarían hasta el inicio del próximo año, cuando la estación lluviosa alcanza su punto más alto, entre febrero y abril.
El fenómeno de El Niño está en pleno desarrollo
Suben porque el fenómeno de El Niño calienta el mar frente a Ecuador y esa energía pasa a la atmósfera, en lugar del enfriamiento que normalmente trae la corriente fría de Humboldt en julio y agosto. Vladimir Arreaga, director de Pronósticos y Alertas del Inamhi, explica que este patrón cambió en 2026: la corriente de Humboldt no ingresó con la fuerza habitual para la temporada, y las aguas cálidas que mantiene El Niño frente a la costa impidieron el descenso normal de temperatura en el Litoral.
La temperatura más alta fue de 35,7 grados, registrada en Santa Rosa (El Oro) el 31 de julio de 2026.
Otros picos del mes fueron 33,6 grados en Guayaquil (15 de julio) y 35,1 grados en Portoviejo (27 de julio). Según el Inamhi, ninguna de esas cifras corresponde a un comportamiento normal para la época del año.
La Sierra depende de la zona Niño 3.4, en el Pacífico Central, donde la anomalía llega a 1,5 grados sobre el promedio, un valor menor al de la zona Niño 1+2 que golpea la Costa. Bolívar Erazo, especialista en hidrología y clima, precisa que las temperaturas altas actuales en la Sierra corresponden sobre todo a la estacionalidad propia de los meses secos, y todavía no a un efecto directo de El Niño, porque la correlación solo aparece cuando el océano y la atmósfera terminan de acoplarse, un proceso incompleto por ahora.
La NOAA calculó, en sus proyecciones de julio, una probabilidad del 81% de que el evento se configure como un fenómeno muy fuerte. Erazo aclaró que ese escenario se ubicaría en el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2026, y que la cifra no implica lluvias intensas desde ese mismo trimestre. Las lluvias importantes llegarían de forma paulatina y se extenderían hasta el pico de la estación lluviosa, entre febrero y abril del próximo año.
Los pronósticos del Inamhi ubican esta condición cálida hasta los primeros meses de 2027. Arreaga explica que, a partir de noviembre, las temperaturas suben de forma normal en la costa ecuatoriana, con el pico habitual entre enero y marzo; si El Niño conserva su fuerza actual, esas temperaturas estacionales se sumarían al efecto del fenómeno y superarían las que se registran hoy.