Radio Puntual FM Riobamba

La música no solo se escucha, también impacta tus emociones y memoria

¿Te has detenido a pensar cuál es tu canción preferida y por qué lo es? Qué sientes cuando escuchas una canción específica o cómo, al reproducir un tema, tu memoria te trae de inmediato un recuerdo del pasado.

Eso es exactamente lo que el arte sonoro hace en ti debido a que estimula múltiples redes cerebrales en simultáneo, activando desde el sistema auditivo hasta el motor para regular el estado de ánimo. Te lo vamos a explicar.

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El puente entre los ritmos y la retentiva humana

La conexión directa entre las melodías y el cerebro involucra tanto al hemisferio derecho, encargado de lo afectivo, como al izquierdo, enfocado en la lógica. Esta combinación actúa como un pegamento que conecta las neuronas y facilita la consolidación de recuerdos en el hipocampo y la amígdala.

La psicóloga Sol Ríos explica que esto se debe a la forma intuitiva en que el cerebro procesa los estímulos.

“La música por su capacidad justamente de transmitir emociones, sensaciones, momentos y recuerdos, pues nos ayuda a conectar emociones, transmitir historias, generar experiencias sensoriales únicas que se las va grabando en el cuerpo, en el cerebro, de manera intuitiva”, señala Ríos.

Neurotransmisores y el alivio de la ansiedad

Al escuchar nuestras piezas musicales favoritas, el sistema de recompensa del cerebro se activa de forma inmediata. Este proceso neurológico genera la liberación de dopamina para el placer, endorfinas para aliviar el estrés y oxitocina para mejorar la interacción social.

“El ritmo hace que todo sea mucho más manejable. Te hace generar estas sustancias cerebrales, por ahí la oxitocina, dependiendo el ritmo con el que tú identifiques tu historia. También te ayuda un montón a modular la soledad”, afirma Ríos. Esto permite la autorregulación emocional y alcanzar un estado de equilibrio.

La perspectiva del artista sobre el escenario

El contexto cultural y la forma de interpretar las canciones influyen drásticamente en el impacto emocional del oyente. Una presentación en vivo posee mayor fuerza emocional que una grabación, al permitir una conexión directa y comunitaria entre el artista y el público.

La Toquilla ha demostrado en la escena local cómo la música nacional posee una carga mística que moviliza sentimientos profundos.

“La música a mi me acomoda todo. Cantar, tocar, escuchar y componer son una forma de soltar tensión y volver a mi misma. En mi caso, muchas veces el escenario ha sido mi terapia también cuando me he subido rota. Compartirlo con el público no solo ha hecho que se me aligere el peso de esa Toquilla que no solo es artista, sino mamá, novia, amiga, y mil cosas más, sino que la gente se identifique y genere conmigo un vínculo bien bonito”, dice la artista.

A través del arte, las composiciones tradicionales se convierten en un canal de desahogo y catarsis colectiva, donde la letra, la armonía y el ritmo ayudan a los asistentes a revivir momentos memorables de sus propias vidas.

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