Radio Puntual FM Riobamba

El acertijo del elefante

Los asesores de comunicación conocen muy bien el acertijo del elefante como estrategia para esconder problemas que los gobiernos quieren borrar de la memoria de la gente. El acertijo pregunta: ¿cómo se puede esconder un elefante en la plaza de San Francisco? La respuesta es: llenando la plaza de elefantes.

Los comunicadores del gobierno están escondiendo los escándalos con la estrategia de llenar con elefantes (escándalos) el paisaje nacional: prisión preventiva del alcalde de Guayaquil, trampa a la doctora Alexandra Villacís, denuncia de Contraloría contra el alcalde de Quito, suspensión de la Revolución Ciudadana, adelanto de las elecciones, persecución a la Corte Constitucional y cien elefantes más.

Nadie recuerda después los detalles de cada escándalo; nuevos casos acaparan la atención. Los periodistas no pueden investigar todos, la prensa no puede hacer seguimiento ni mantenerlos en titulares. Las redes sociales se especializan en escandalizar y olvidar. Algunos casos tienen la protección adicional del secreto.

Se plantean teorías para explicar estos tiempos revueltos, se busca en la historia la explicación de los hechos políticos repetitivos o se minimiza su gravedad en función de supuestos fines o para conjurar presuntos peligros. Al parecer vivimos la constatación retrasada de que el medio es el mensaje como dijo McLuhan.

El mundo digital, basado en algoritmos de atención, prospera con el escándalo y nutre la paradoja de nuestra sociedad: vivimos fascinados con el escándalo, pero no toleramos el estrés que provoca. Atenuamos la tensión mediante la distracción, evitando la verificación, el seguimiento, la profundización. El aparato oficial crea escándalos para tensionar y distraer.

Los antídotos propuestos son inútiles. La desconexión, la regulación de los algoritmos, la verificación de datos y la alfabetización digital, no detienen ni el flujo ni la velocidad. Mientras aceptemos que llenen la plaza de elefantes no habrá democracia ni gobierno.