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Paro en Otavalo afecta la atención médica y movilidad de pacientes

Al mediodía del viernes 3 de octubre de 2025, una ambulancia no logró ingresar a Otavalo por el cierre de vías en el sector de Ilumán, a 6,5 kilómetros al norte del cantón. El paro indígena, que ya cumple 12 días, refleja cómo las movilizaciones limitan la movilidad de los pacientes y complican la atención médica.

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Paro en Otavalo complica acceso al hospital San Luis

Los habitantes enfrentan complicaciones para trasladarse al hospital San Luis y a los centros de salud. Muchos deben caminar o utilizar motos y bicicletas.

El jueves 2 de octubre, María del Carmen Encalada, de 63 años, se movilizó a pie desde el barrio San Juan hasta el hospital. El trayecto le tomó 20 minutos para entregar muestras médicas y someterse a un examen de sangre.

Encalada relató que la atención fue más rápida. Esta vez esperó 30 minutos, mientras que hace dos semanas, antes del paro, acompañó a su esposo y permanecieron dos horas en fila. Según ella, en esa ocasión había unas 60 personas antes que ellos.

Menos demanda de pacientes durante el paro

Los problemas de movilidad redujeron la cantidad de usuarios en el hospital. Marjorie Peralta, de 31 años y con cuatro semanas de embarazo, acudió el martes 23 y el jueves 25 de septiembre para recibir atención general y ginecológica. Su cita inicial fue reagendada porque el médico no pudo llegar por los bloqueos.

Ella vive en Santiaguillo y pidió a su esposo que la trasladara en moto. El recorrido demoró 15 minutos. Aunque arriesgado, destacó que el tiempo de espera fue menor al habitual de dos horas.

En cuanto al abastecimiento de oxígeno, el hospital San Luis informó en redes sociales que los cilindros ingresaron el 2 de octubre gracias a un acuerdo entre autoridades de salud y líderes comunitarios.

La vicepresidenta María José Pinto había solicitado un corredor humanitario para garantizar el traslado de este insumo.

Impacto en farmacias y laboratorios clínicos

Los negocios cercanos al hospital también sufren consecuencias. Las farmacias pueden abrir, pero la venta de medicamentos y productos de consumo cayó de forma drástica. Marcos Castillo, administrador de Farmareds, aseguró que el paro redujo las ventas en un 70% porque muchos médicos no trabajan y no emiten recetas.

Aunque no existe desabastecimiento de fármacos, sí hay problemas para reponer artículos de consumo masivo que llegan desde Quito. El local emplea a cuatro personas que viven en la ciudad y pueden asistir a sus labores.

Evelyn Mendoza, trabajadora de un laboratorio clínico en el mismo sector, señaló que la afluencia de clientes se redujo también en un 70%.

El horario se acortó hasta las 14:00, cuando normalmente se extendía hasta las 19:00. La propietaria no logra llegar porque reside en la parroquia Quichinche.

Mendoza denunció que, aunque no han destruido el local, en ocasiones la amenazaron con colocar cemento en las puertas o atarlas con alambre si no acataba el cierre. Actualmente, ella se encarga sola del laboratorio.

Caída de ventas en negocios cercanos al hospital

Otra farmacia en la zona reportó una baja en los ingresos. En un día normal solían vender más de 200 dólares. Con la paralización, el promedio diario se ubica entre 100 y 150 dólares.