Comer “lo mismo” en Ecuador y en Estados Unidos no es lo mismo, así se eviten comidas rápidas o ‘chatarra’. Ahora, el dato clave está en el consumo de azúcar que ocurre sin que lo notes. Y la referencia no es para cuando pasas por turismo por el país porque si se revisa la dieta estadounidense de un día normal, la comida ultraprocesada aparece como la dueña de desayunos hasta cenas (gaseosas, tés, cafés, pasteles y más). Lo sabe la gente y lo sabe la FDA y el Gobierno.
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📚 Cómo llegamos hasta aquí: el consumo azúcar en EE.UU.
‘Make America Healthy Again’ (MAHA) fue una de las promesas del gobierno de Donald Trump, en un juego de palabras de su eslogan de campaña MAGA (‘Make America Great Again’). Según la administración, la iniciativa busca mejoras para la salud de los ciudadanos de EE.UU. Entre ellas, se ha hablado de acciones concretas sobre el consumo de azúcar. Esa es la primera escena.
La segunda es la declaración de Trump en la que anunció haber solicitado a la corporación de su gaseosa favorita usar azúcar de caña real. Esto se origina porque en EE.UU. se usa jarabe de maíz para endulzar casi todo, hasta lo que parece “neutral” en sabor.
La pregunta es: ¿El pedido presidencial se dio solo por mejorar el sabor de una bebida o como parte del proyecto de atención a la salud de los consumidores? Aquí algunos detalles del tema.
🟡 ¿Por qué debes saber sobre el consumo de azúcar?
Una gran parte del mundo de la ‘comida chatarra’ –de cualquier país– es dominada por el azúcar; las otras partes son grasas y sal. Todos ellos causantes directos de obesidad. Pero qué tan grave puede ser. Las cifras dicen que al menos una de ocho personas en el planeta vive con esta enfermedad, según Naciones Unidas.
El problema es que no basta con crear conciencia individual cuando gran parte del azúcar que consumimos lo hacemos sin darnos cuenta. Al menos, esa es la alerta de médicos y especialistas en EE.UU. ¿Por qué?
- Las etiquetas. Es complicado identificar los azúcares y grasas en el etiquetado nutricional. Por eso, la FDA trabaja en crear etiquetas frontales más claras, que se podrían implementar entre 2027 y 2028. Incluso, desde la opinión pública, se ha planteado colocar advertencias similares a las de las cajas de cigarrillos. En 2024, un artículo de opinión de dos médicos en la revista Time lanzó la comparación entre tabacos y azúcar.
- Los bloqueos. El etiquetado ha encontrado rechazos desde la industria. Según The Guardian, muchas de las empresas alimentarias se inspiran en las estrategias que usaron las grandes compañías de tabacos para oponerse. A eso se suma las leyes de libertad de expresión corporativa de EE.UU., que les permite expresar sus opiniones y promover sus intereses.
🧩Claves para entender desde Ecuador
• En EE.UU. casi todos los lugares como cines y locales de comida rápida cuentan con la opción de refill de gaseosas y refrescos gratis. Si a eso le sumas que cada vaso es de tamaño ‘grande’ (32 oz) y que a muchos les gusta el refill: ¿imagina cuánta cantidad de azúcar se puede beber en una sola comida?
• En las calles de ciudades como Los Ángeles, Beverly Hills y otras más, hay una afición muy visible por las bebidas con hielo. Ir con una bebida en la mano es como un sello urbano actual. Por lo general llevan tés, cafés, gaseosas en distintas variedades y colores; siempre con hielo. Azúcar por doquier.
• El 73 % del suministro de alimentos de EE. UU. es ultraprocesado, según los hallazgos de una investigación de la científica Giulia Menichetti de Northeastern University de Massachusetts.
• Los hogares estadounidenses no se destacan por cocinar en casa ni tener comidas típicas caseras, como en Latinoamérica. Entonces, se recurren a las comidas rápidas y a los congelados preparados listos como lasagnas, arroces, apanados, salteados y más.
• La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un consumo de azúcar de 25 gramos al día (alrededor de 6 cucharaditas), como lo ideal, hasta un límite de 50 gramos para adultos.
• En Ecuador rebasamos el límite recomendado; se consumen 88 gramos al día (22 cucharaditas). Sin embargo, estamos por debajo del consumo de EE.UU. que es de 126 g.
• Se proyecta que “casi uno de cada cuatro adultos tendrá obesidad grave para el 2030” en EE.UU., según un estudio de 2019 en The New England Journal of Medicine.



🎯La escena clave del consumo de azúcar
La idea de que las personas mantengan hábitos alimenticios menos saludables sin que se percaten de ello es el problema de la situación actual y futura. Es decir, están comiendo ‘sano’, pero en realidad no. ¿Cómo se explica?
Las comidas catalogadas como ‘saludables’ podrían tener azúcares añadidos y grasas saturadas escondidas en sus ingredientes. Esto reveló un estudio de 2024 publicado en la revista Nutrients, citado por varios medios estadounidenses.
Los resultados arrojaron ciertos alimentos –desde los más evidentes a unos que sorprenden– como las principales fuentes de grasa saturada y azúcares añadidos dentro de la dieta de estadounidenses:
Estudio Identificación de las principales fuentes de grasas saturadas y azúcares añadidos en adultos EE.UU.
| Grasas saturadas | Azúcares |
|---|---|
| Queso | Té |
| Helados | Bebidas de fruta |
| Huevos | Miel |
| Omeletes | Yogurt |
| Burritos | Refrescos |
| Pollo | Helados |
| Carne de res y carnes curadas | Salsas de ensaladas |
| Nueces y semillas | Cereal y barras de cereales |
| Leche | Pasteles y pies |
| Salchichas y papas fritas | Bebidas energizantes y deportivas |
Fuente: Identifying the Leading Sources of Saturated Fat and Added Sugar in U.S. Adults, Nutrients Journal 2024. • Tabla: EL COMERCIO 2025.
Nota 1: “El exceso de grasas saturadas y azúcar agregada puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, presión arterial alta, diabetes tipo 2, obesidad y cánceres relacionados con la obesidad”, según dijo una de las autoras, Susan Schembre, a la revista Health.
Nota 2: Los resultados sugieren que las personas y la industria deben prestar más atención a fuentes menos obvias de azúcar en la dieta normal, pero no reemplazar algunos de ellos por completo, como huevos y carnes. Lo ideal es dosificar.
🌍 Lo que hay detrás: la gaseosa y el pedido de Trump
No es la primera vez que se escucha que Donald Trump tiene una gaseosa favorita. Incluso, algunas historias de medios estadounidenses cuentan que tiene un botón especial en el Salón Oval –instalado en su primer mandato- para pedir una de estas bebidas durante sus jornadas.
El pasado 16 de julio de 2025, el Presidente hizo un pedido a la empresa que elabora la bebida: “He estado hablando con Coca-Cola sobre el uso de azúcar de caña REAL en la Coca-Cola en Estados Unidos, y han accedido a hacerlo”.
Según la BBC, un portavoz de la empresa dijo que “aprecian el entusiasmo del presidente Trump” y que “pronto se compartirán más detalles sobre nuevas ofertas innovadoras dentro de nuestra gama de productos Coca-Cola”. Esta declaración se dio sin confirmar expresamente un ajuste en su receta.
Sin embargo, para la administración representada por el secretario de Salud y presidente de la Comisión MAHA (Make America Healthy Again), Robert F. Kennedy Jr., este cambio ya es un logro. ¿Lo es?

⚖️ La verdad de los datos del consumo de azúcar
En EE. UU. muchos productos son endulzados con jarabe de maíz alto en fructosa (HFCS, en sus siglas en inglés). Este se obtiene del ultraprocesamiento del almidón de maíz. Es más barato en producción. Sin embargo, este no es más saludable que el azúcar de caña, que consumimos en Ecuador.
Para expertos citados por The Washington Post reemplazar un azúcar por otro no tendrá mucho efecto en la salud y, más bien, el debate y las decisiones deberían centrarse en dejar de consumirla.
Especialistas y científicos han revelado que:
- “El jarabe de maíz con alto contenido de fructosa y la sacarosa (azúcar de caña) tienen efectos equivalentes sobre las hormonas reguladoras de la energía en niveles normales de consumo humano”, según un artículo de la revista Nutrition Research.
- “El consumo de bebidas endulzadas con sacarosa o jarabe de maíz (JMAF) aumenta los lípidos hepáticos y disminuye la sensibilidad a la insulina en adultos”, según un estudio publicado en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.
- El ente regulador en EE.UU., la FDA también afirma “no tener conocimiento de ninguna evidencia que demuestre que exista una diferencia en la seguridad de los alimentos que contienen jarabe de maíz y los que contienen cantidades similares de otros edulcorantes como la sacarosa (azúcar de caña)”.
💁♂️ Dos actores principales: el gobierno y las corporaciones
A inicios de este 2025, Kennedy Jr. emitió declaraciones en el Senado en dos comisiones diferentes, en la una dijo que los fabricantes de alimentos ultraprocesados están envenenando a los estadounidenses. En otra declaración indicó “que no tiene intención de retirar del mercado los alimentos ultraprocesados”, sino que quería garantizar que estén informados de los efectos en la salud.
Para mayo de este año, la Comisión MAHA reportó que “el consumo de jarabe de maíz con alto contenido de fructosa podría jugar un papel en la obesidad infantil y otras afecciones”, según la agencia de noticias Reuters.
Hasta ahí hay intenciones, pero ¿qué pasa cuando intervienen las grandes corporaciones? Veamos un ejemplo.
En EE.UU. tienen el programa de asistencia alimentaria o de cupones SNAP (por sus siglas en inglés), que es para personas de recursos bajos “inferiores al umbral de pobreza” y con ciertos parámetros, según la información oficial.
El programa atiende a 41.7 millones de participantes cada mes en toda la nación, lo que implica un gasto de 99.8 mil millones de dólares por mes. Esto quiere decir que al año se gastan 1 197 mil millones de dólares, según los reportes del último año fiscal 2024.
🎭 Tras bambalinas del consumo de azúcar
En el total del gasto/inversión del programa SNAP hay un problema. La revista Time ha publicado varios artículos del tema, dos de ellos revelan datos que denotan el manejo detrás del telón.
El 20% del gasto se destina a cubrir compras de bebidas y alimentos poco saludables de quienes usan el SNAP, según uno de los artículos (de Arianna Huffington). Pero no queda allí.
Si se analiza a largo plazo, el desembolso es doble porque al final, además, se invierte en pagar tratamientos de enfermedades provocados por el azúcar y las grasas. Un estudio de la Universidad de Tufts reveló que las enfermedades relacionadas con la alimentación le significan a la economía de EE.UU. 1,1 billones de dólares.
Desde que se creó el programa del SNAP en 1964 se ha pretendido reformar este problema, “pero grandes corporaciones –de gaseosas, sobre todo- se han opuesto”, según Huffington. Y hay más.
Las grandes empresas han creado asociaciones fachadas para crear campañas en contra de varias iniciativas que atentan contra sus intereses. A tal punto que se asegura que “la industria de los refrescos financia a científicos que presentan investigaciones fiables que demuestran que no existe una relación entre el consumo de bebidas azucaradas y la salud”. Esas “tácticas sucias”, como las llama Kelly Brownell en otro artículo de Time, recuerdan las formas de actuar de las tabacaleras cuando negaban los efectos negativos del consumo de cigarrillos.
🤔 Una pregunta final
¿La responsabilidad recae solo en la gente y en sus hábitos alimenticios y de vida o en las grandes corporaciones también?



