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En Cuenca, dos estudiantes crearon una grúa que alivia el dolor de pacientes y enfermeras

‘Parece que me voy a caer’. Esta frase de un paciente de cuidados paliativos cargado entre cuatro personas para ir al baño quedó grabada en la memoria de Alan Ochoa.

Fue en octubre de 2024. Era una de las primeras visitas que él y Diego Encalada hicieron a la Fundación Fasec, en Cuenca. Estaban en séptimo semestre de la carrera de biomedicina de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS). Ellos buscaban una necesidad real que resolver para su proyecto académico.

La encontraron de inmediato: los pacientes eran trasladados a pulso. Enfermeras con lesiones en la espalda. Cuerpos frágiles sin seguridad. “Ahí supimos que sí o sí teníamos que hacer algo”, cuenta Alan. Y así nació la idea de hacer una grúa.

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¿Por qué es importante esta historia?

Esta historia muestra lo que sucede cuando el conocimiento técnico se pone al servicio de quien más lo necesita. Y porque es una respuesta local a una deuda histórica con los cuidados paliativos.

Fasec atiende desde hace 40 años a personas con enfermedades crónicas o terminales, muchas de ellas encamadas, con varias patologías y sin autonomía. El simple acto de moverlos requiere de un esfuerzo físico agotador. Hoy, gracias a la grúa fabricada en la Politécnica Salesiana, ese proceso es más seguro y digno.

La escena que lo impulsó todo

Para cambiar las sábanas, moverlos de la cama a la silla y de esta al baño y repetirlo constantemente con varios pacientes.

Este trabajo del personal, en su mayoría femenino, demanda mucha fuerza y expone a lesiones. Así que, como parte de la materia de ingeniería en rehabilitación, en menos de un año, Alan y Diego Encalada diseñaron y construyeron la grúa. “Lo hicimos pensando en aliviar el trabajo del personal y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, enfatiza Diego.

Tecnología con sentido humano

El dispositivo ahora se usa a diario en Fasec. “El mejor momento fue cuando entregamos la grúa y realicé la capacitación para utilizarla, cuando vi la cara de la enfermera pude notar su felicidad y alegría de tener este dispositivo que le daría mejores condiciones laborales”, cuenta Diego.

Ambos estudiantes, ahora graduados, coinciden en que la experiencia los transformó. “Aprendimos, sobre todo, a ser seres humanos, a ser empáticos y ponernos en los pies de las otras personas y no solo pensar en nuestro bienestar. Aprendimos que por más que estén en cama es bonito hablar con ellos, sonreír, porque se sienten mucho mejor”, reflexiona Alan.

La grúa es automatizada y facilita el trabajo diario de traslado de pacientes en fase terminal. Foto: UPS

Ciencia al servicio del buen morir

Leonardo Bueno, docente investigador de la carrera de biomedicina de la UPS, explica que el proyecto nació dentro de un convenio de vinculación con Fasec. “Buscamos afrontar problemáticas reales desde la academia. La dignidad humana debe garantizarse hasta el último segundo de vida”, afirma.

El desarrollo de la grúa implicó retos técnicos y éticos: integración de anatomía, fisiología, electrónica, mecánica, ingeniería clínica y hospitalaria, biomecánica, bioinstrumentación y normativas de calidad. Todo con un enfoque bioético.

El mayor desafío: lograr equilibrio funcional y ergonómico que respondiera a necesidades reales del entorno de cuidado paliativo.

Más que una nota es una misión

Este tipo de proyectos forma parte de la malla curricular de biomedicina en la UPS. Pero no se trata solo de cumplir con una materia. “Aquí se cumple el saber, el saber hacer y el saber ser”, sostiene Bueno.

El compromiso con Fasec trascendió la nota final. “La evaluación o una nota, no es la meta. Los retos planteados y trabajados de manera interdisciplinaria logran aprendizajes significativos”.

El docente destaca que los estudiantes trabajaron con autonomía, involucrándose emocional y profesionalmente. “Aspiramos puedan seguir desarrollando y perfeccionando a manera de emprendimiento con el apoyo de la sociedad que confíe en nuestros profesionales”, agrega.

Diego Encalada y Alan Ochoa hicieron una demostración del funcionamiento de la grúa el día que la entregaron a Fasec. Foto: UPS
Diego Encalada y Alan Ochoa hicieron una demostración del funcionamiento de la grúa el día que la entregaron a Fasec. Foto: UPS

Los cuidados paliativos requieren de este tipo de ayudas

🧑‍⚕️ La grúa está disponible para 20 pacientes que son atendidos en Fasec.
💪 Antes, se requerían hasta 4 personas para mover a un paciente.
⏱️ El proyecto tomó cerca de un año de trabajo técnico y validación.
📚 El personal de salud es mayoritariamente femenino y estaba expuesto a lesiones musculoesqueléticas.
🛠️ La grúa fue diseñada con enfoque en seguridad, ergonomía y sostenibilidad.

Pacientes, enfermeras y familiares, felices con la grúa

Los comentarios del personal médico y de los familiares no dejan lugar a dudas: se sienten orgullosos de que este equipo haya sido diseñado por estudiantes cuencanos, con tecnología local y sensibilidad social.
“Fue un acto de amor, generosidad y compasión”, resume Sofía Venegas, directora de FASEC. “No es solo una grúa: es un símbolo de lo que pueden hacer los jóvenes cuando piensan en el dolor del otro”.

Los planes de Alan y Diego

Diego ya trabaja en una tercera versión de la grúa, más accesible y replicable. Alan quiere especializarse en bioinstrumentación y desarrollar tecnología médica útil. Ambos sueñan con seguir innovando desde lo social. La UPS espera que nuevas generaciones de estudiantes retomen el reto, lo perfeccionen y lo multipliquen. Y FASEC quiere que esto no sea un hecho aislado, sino una política sostenida: que la tecnología con corazón llegue a todos los que más la necesitan.