Muchas veces escuchamos la frase: “el cambio comienza en cada uno de nosotros”. Y no puedo estar más de acuerdo, especialmente por todo lo que la industria tecnológica me ha enseñado a ver, a valorar y a transformar.
Es importante tener conciencia de que hay retos globales que necesitan este cambio de mirada, retos como la migración y las discapacidades que requieren una transformación desde lo individual hasta lo colectivo.
Frente al primero, existen varias organizaciones internacionales —como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)— que trabajan incansablemente para mejorar las condiciones de vida de las personas en situación de movilidad, a través de múltiples programas y proyectos.
Hace algunos años desde Citec hicimos una alianza con ellos con un objetivo concreto, aportar al mejoramiento de las oportunidades laborales de la población migrante. Por un lado, la industria tecnológica enfrenta un déficit significativo de talento digital; por el otro, las personas migrantes —muchas de ellas en situación de vulnerabilidad— enfrentan serias barreras para acceder a empleo de calidad.
En esta alianza, y considerando ambas realidades, desarrollamos programas de formación en habilidades digitales dirigidos a profesionales migrantes y ecuatorianos retornados. De esta forma, no solo abrimos una puerta al empleo, sino a uno digno y de calidad, en el que puedan desarrollar su potencial, crecer y mejorar sus ingresos. Además, gracias a las características del sector tecnológico y la posibilidad del trabajo remoto, estas personas pueden incluso insertarse en mercados laborales de otros países. Este modelo ha sido tan exitoso que hoy se plantea como un piloto a replicarse internacionalmente.
Así, al cambiar la mirada, logramos conectar dos desafíos globales y convertirlos en una oportunidad concreta de desarrollo, dignidad y futuro. Dejamos de ver la migración como un problema: porque migrar es una realidad humana, cercana y constante. Todos, en algún momento, hemos migrado, conocemos a alguien que lo ha hecho, o lo haremos. La clave está en reconocer que detrás de cada historia de movilidad hay talento, fuerza y esperanza por aportar. Lo importante es unir esas necesidades con oportunidades reales.
Otro caso
Como todos conocemos, otro reto mundial es mejorar las condiciones y oportunidades laborales para las personas con discapacidad. En Ecuador, puntualmente, tenemos una ley que obliga a las empresas a contratar un porcentaje de personas con discapacidad. Sin embargo, la falta de conocimiento, entendimiento y generación de oportunidades de formación, ha limitado su verdadera efectividad, así como la posibilidad de impactar en la calidad de vida de estas personas.
Hace un año, conocí a la Fundación Rett, una organización liderada por una mujer admirable y un equipo de mujeres maravillosas, que busca transformar la vida de las personas con discapacidad. Su misión es justamente cambiar la mirada de la discapacidad, aportando al desarrollo y mejoramiento de las políticas públicas y fortalecimiento de la inclusión económica y social.
En este caso, también existe una coincidencia clave, la industria tecnológica es uno de los sectores con menos discriminación y mayor flexibilidad en modalidad laboral, y por lo mismo, donde más oportunidades de vacantes existen para personas con discapacidad. Y es aquí donde aparece una nueva oportunidad de reducir esa brecha de talento digital.
En España, la fundación Once, con quien Rett tiene una potente alianza, han desarrollado programas para formar, emplear y generar oportunidades para las personas con discapacidad. Su trabajo ahora llega a Ecuador, a apoyar a la fundación Rett, y hace poco se acaba de formar la Red Ecuatoriana de Empresas y Discapacidad, para generar nuevos compromisos, proyectos, pero sobre todo oportunidades.
Estos dos ejemplos nos demuestran que la clave para generar cambios, de impacto, realmente es Cambiar la Mirada. Y estos dos ejemplos nos lo demuestran, ya que yo creo que cada uno de nosotros es consciente de estas dos realidades, y en muchos casos, nos importaban, lo que pasa es que a veces el desconocimiento, el no saber cómo solucionarlo, nos limita a buscar mejores caminos.
Como líderes, debemos buscar esos nuevos caminos, dar esos primeros pasos que inspiren, que transformen más retos en oportunidades y que aporten al cambio de mirada de todos.