El reciente anuncio del Gobierno del Ecuador sobre el acuerdo con Power China para la operación y mantenimiento de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair requiere información clara y completa. No se trata de un contrato cualquiera: Coca Codo es la segunda central más importante en la generación de energía del país, y su correcto funcionamiento es clave para la estabilidad energética nacional.
La hidroeléctrica Coca Codo Sinclair es una obra fundamental para el país, debido su aporte a la generación eléctrica, que -en su mayoría- proviene de fuentes hidroeléctricas.
Esta infraestructura tiene capacidad para producir 1 500 megavatios, por lo que es la más grande del país; sin embargo, no opera a toda su capacidad.
El acuerdo, valorado en 400 millones de dólares hasta diciembre de 2026, ha sido presentado sin mayores detalles. Se desconoce el alcance técnico del contrato, los términos financieros específicos, las obras contempladas, los mecanismos de control, los beneficios concretos para el país, y la forma en que Power China asumirá el mantenimiento de una infraestructura cuya entrega formal aún está pendiente debido a defectos constructivos graves.
Aquí tiene información sobre el acuerdo con Power China: Gabriela Sommerfeld confirma acuerdo con Power China para operación de Coca Codo Sinclair
La falta de información es preocupante. La central fue construida por Sinohydro, cuya sede es la empresa Power China, y sufre problemas de construcción, como fisuras, lo que ha impedido que Celec la reciba oficialmente. ¿Cómo se manejarán los reclamos pendientes? ¿Este nuevo contrato influirá en los procesos técnicos o legales abiertos? ¿El mantenimiento podría, eventualmente, convertirse en una forma de asumir responsabilidades sin reconocerlas?
La ciudadanía tiene derecho a conocer cómo se protegerán los intereses del país en una inversión que superó los 3 000 millones de dólares, especialmente cuando el país sigue enfrentando amenazas estructurales como la erosión regresiva del río Coca, que pone en riesgo no solo la central, sino la seguridad energética nacional.
El acuerdo con Power China puede ser una oportunidad técnica válida si se lo maneja con rigurosidad y supervisión. Pero sin información completa, el contrato corre el riesgo de alimentar dudas legítimas sobre posibles conflictos de interés o renuncias implícitas a futuras demandas.
El Gobierno debe informar con precisión y en detalle lo acordado. Coca Codo Sinclair es una obra emblemática y problemática, y todo lo que ocurra con su gestión debe ser público. La transparencia no es una concesión: es una obligación con el país.