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Los ‘tallarines’ de Quito: el plan de soterramiento alcanzará el 0,6% de cables

No importa cuántas casas o edificaciones tenga una calle. Tampoco su ubicación. Puede ser en una parroquia urbana densamente poblada o en una parroquia rural con pocas casas. Pero todas tienen algo en común: los cables de operadoras telefónicas, televisión por cable o internet se imponen a la vista desde hace décadas. Son los famosos “tallarines”, que hacen que Quito una ciudad con una severa contaminación visual y para la que los planes de soterramiento no alcanzan ni el 1%.

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Caos en lo alto: el soterramiento de cables en Quito avanza, pero apenas toca la superficie del problema

Los postes de Quito siguen sosteniendo una maraña desordenada de cables. Teléfonos, internet, televisión paga, energía eléctrica, cámaras, semáforos: todos cruzan por el aire. A pesar de que el Municipio avanza con el soterramiento, el volumen total del cableado urbano hace que el progreso sea apenas visible a escala metropolitana.

Más de 14 km soterrados y 61,9 km en ejecución para 2025

Desde mayo de 2023 hasta marzo de 2025, el Municipio ha soterrado 14,3 kilómetros de cables. Para 2025 se planifica ejecutar 61,92 kilómetros adicionales en avenidas clave del Distrito Metropolitano, según confirmó María Alejandra Molina, directora de Desarrollo Urbanístico de la Secretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial (SHOT).

Las obras se concentran en zonas de alto tránsito y valor urbano como:

  • Avenida 6 de Diciembre
  • Avenida 10 de Agosto
  • Avenida Mariscal Sucre
  • Avenida Alonso de Ángulo
  • Francisco de Orellana

A marzo de 2025, hay 12,3 km de obras ya en ejecución en sitios como el Polígono Pradera, la avenida Rodrigo de Chávez y la propia 6 de Diciembre. Allí se coordina con empresas eléctricas y de telecomunicaciones para intervenir aceras, iluminación, parterres y rampas de accesibilidad.

¿Qué se hizo antes por el soterramiento y control de cables en Quito?

Entre 2011 y 2012, Quito construyó 54 polígonos de soterramiento, con una red activa de 85 kilómetros. Algunos están en sectores como la avenida República de El Salvador, Mariscal I y II y el bulevar Colón. Desde entonces, el avance fue lento: en diez años, solo se añadieron 45 km nuevos.

El actual plan de soterramiento, que arrancó con más fuerza desde 2023, es el más ambicioso desde esa época. Si se cumplen los objetivos, al cierre de 2025 Quito sumará 161,2 km soterrados: 85 previos, 14,3 km ya ejecutados, más 61,9 km en ejecución. Pero incluso esa cifra representa una fracción mínima del total de redes aéreas activas en la ciudad.

El tamaño real del problema: soterramiento de más de 15 mil km de cables en Quito

Aunque no hay una cifra única y consolidada, documentos del Ministerio de Telecomunicaciones, la Empresa Eléctrica Quito (EEQ) y la Epmmop permiten construir una estimación:

  • 6 000 km de redes de media y baja tensión (EEQ)
  • 6 500 km de redes de alta tensión
  • Miles de kilómetros de cables de telecomunicaciones colgados en postes compartidos, según el informe STAP-2024-0446-O del Mintel y los registros de operadoras privadas de telecomunicaciones.

Solo entre las líneas activas de telefonía, televisión e internet por cable, el Municipio y Arcotel han registrado más de un millón de cables aéreos en Quito. Técnicos municipales estiman que el total de infraestructura suspendida puede superar fácilmente los 15 000 km si se incluyen también redes de semaforización, videovigilancia y fibra óptica privada.

Si se cumple la meta de 100 km de soterramiento hasta 2027, eso equivaldría a apenas el 0,66% del total estimado. El 0,66 %, por ejemplo, es lo mismo que cubrir a pie la distancia entre la Plaza Grande y el parque El Arbolito… en una ciudad donde los cables recorren una distancia similar a ir desde Quito hasta Beijing por tierra.

¿Cuánto cuesta soterrar un kilómetro?

Según la Epmmop, soterrar 25 kilómetros en dos años ha costado aproximadamente 3,5 millones de dólares. Para los 61,9 km de 2025, el presupuesto bordea los 5,2 millones. El precio varía según la complejidad del terreno y si se incluyen mejoras complementarias como aceras, iluminación y rampas.

Además, las operadoras de telecomunicaciones pagan una tarifa anual por el uso de ductos subterráneos. Según datos oficiales, esa tarifa puede alcanzar los 3,71 dólares por metro de ducto al año, dependiendo del grado de ocupación y la zona.

El nuevo frente: la ordenanza y las sanciones por los cables

A la par de las obras físicas, el Concejo Metropolitano trabaja en una nueva ordenanza que exigirá a las operadoras retirar cables muertos y ordenar los que sigan activos. El concejal Adrián Ibarra indicó que ya se pidieron los informes para primer debate. La normativa prevé establecer plazos de hasta 180 días para ordenar las redes aéreas, bajo riesgo de sanciones económicas por incumplimiento.

El Municipio busca que las empresas colaboren con el retiro voluntario de cables abandonados, especialmente en zonas turísticas y residenciales donde el impacto visual y los riesgos eléctricos son mayores.

Quito, una ciudad enredada entre cables hecho ‘tallarines’

Más allá del ornato, el soterramiento transforma la experiencia urbana. Permite aceras más anchas, caminos más seguros, fachadas limpias y menos riesgo de cortocircuitos o caídas de cables. La SHOT y la Epmmop también vinculan estos proyectos con otros planes de movilidad, como el Metro de Quito y los senderos seguros.

“Queremos una ciudad donde las personas puedan caminar sin obstáculos visuales ni físicos”, señaló Molina, cuando presentó los tramos de intervención previstos para este año.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos y la planificación, el cableado aéreo de Quito sigue siendo una red casi invisible por su cotidianidad, pero gigantesca por su volumen. El problema ha tardado décadas en crecer, y tomará muchos años más para resolverse.