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El tránsito a Quito desde el valle de Tumbaco está más difícil y estas son las razones

A las 10:00 de un martes cualquiera, el tránsito desde el Valle de Tumbaco a Quito nunca ha sido fácil. Sin embargo, es una de ese momento en que parecía que todo fluía con normalidad hasta llegar al túnel Guayasamín. Desde esta semana, se volvió más congestionada. Las tres principales vías que conectan los valles del nororiente con la ciudad –Ruta Viva, avenida Guayasamín y Camino de Orellana en Guápulo- se encuentran intervenidas al mismo tiempo.

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Guayasamín: taludes verticales, mallas y tránsito reducido para ingresar a Quito desde el valle de Tumbaco

Al cruzar el peaje de la avenida Guayasamín rumbo a Quito desde el Valle de Tumbaco, el tránsito debe estrecharse. Parte del carril derecho de subida está ocupado por mallas metálicas sostenidas con estructuras de madera, colocadas para contener la caída de piedras desde el talud.

“Pusieron unos pingos de madera con malla. ¿Va a sostener un derrumbe de toneladas de tierra?”, se pregunta Alfredo León Banderas, especialista en movilidad urbana. A su criterio, la instalación, además de generar congestión, representa un riesgo si no se evalúa con criterio estructural.

El gerente de Obras Públicas de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), Daniel Calle, defiende la intervención. Explica que se trata de una malla dinámica de acero de alta resistencia, colocada tras las lluvias más fuertes registradas en Quito en los últimos 50 años. “Identificamos caída de rocas, no deslizamientos masivos del talud. Por eso actuamos preventivamente”.

El tramo más crítico es el comprendido entre la salida del túnel y el peaje, en sentido oriente–occidente. Las mallas permanecerán mientras se realizan estudios técnicos para una solución integral. “Vamos a retirar las provisionales innecesarias en las próximas semanas”, asegura Calle.

El muro de Guápulo complica el tránsito desde el valle de Tumbaco a Quito

La tercera vía afectada es la calle Camino de Orellana, en el tradicional barrio de Guápulo. Allí se construye un muro de contención de 200 metros cuadrados, luego de que un desprendimiento alcanzara una vivienda meses atrás.

El terreno en esta zona también es inestable y de topografía compleja. Para evitar que la mesa vial colapse, se colocó geomanto para control de erosión y se mantiene un carril en doble sentido, exclusivamente para residentes y trabajadores del sector. En horas valle habrá cierres totales puntuales.

Más allá de los informes técnicos, los ciudadanos sienten el efecto en el volante. Monserrath Fernández, usuaria diaria de la avenida Guayasamín, cuenta que, aproximándose a las 10:00, el tránsito suele tener algo de fluidez, “pero en estos días he sentido como que algo más se congestiona, más de lo común”.

Los trabajos se ejecutan entre las 07:00 y las 15:30, según la Epmmop. La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) realiza operativos desde las 06:30, pero no siempre hay presencia de agentes en los puntos de mayor conflicto.

Ruta Viva: mantenimiento vial interrumpido

La Ruta Viva, que atraviesa buena parte del valle, debía ser intervenida con trabajos de bacheo y repavimentación. Sin embargo, la obra quedó a medias. El motivo: la falta de brea, provocada por el incendio en la refinería de Esmeraldas, ha obligado a suspender el uso de mezcla asfáltica en caliente.

Mientras se espera que Petroecuador reanude operaciones el 3 de julio, los tramos intervenidos permanecen sin señalización horizontal definitiva. Conductores habituales han advertido que la vía parece tener cuatro carriles, cuando en realidad son tres. Esa ambigüedad ha generado maniobras riesgosas y desorden en horas pico.

¿Por qué todas las obras al mismo tiempo?

La pregunta más repetida es también la más difícil de responder: ¿por qué intervenir los tres accesos al mismo tiempo? Calle responde que “son obras prioritarias por seguridad, que deben hacerse ahora que el clima lo permite y los recursos están disponibles”.

En resumen, entrar a Quito desde el valle es más difícil porque el terreno está cediendo, las lluvias complicaron las pendientes y los arreglos no pueden esperar. Pero mientras tanto, para quienes viven en el oriente, el viaje diario sigue siendo un circuito con obstáculos, conos y dudas.

Las intervenciones no terminarán pronto. La obra en Camino de Orellana, en Guápulo, tiene una duración prevista de 60 días y su entrega está estimada para el 14 de agosto de 2025. En el caso de la avenida Guayasamín, las tareas de mitigación en el talud junto al peaje comenzaron en marzo, tras las lluvias intensas, y aunque la malla dinámica ya fue instalada, aún no hay fecha para el retiro de las vallas provisionales ni para una solución estructural definitiva.

En cuanto a la Ruta Viva, la obra de mantenimiento se encuentra suspendida por falta de brea, y solo podrá continuar cuando Petroecuador reactive la producción asfáltica, lo cual se espera ocurra después del 3 de julio.



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