Radio Puntual FM Riobamba

Así muere la democracia

La aparición en el Consejo de la Judicatura de Wilman Terán, un sujeto bronco, con aire pendenciero y  gritón, el prototipo del populista vivaracho, ya debió haber alertado a los otros poderes del Estado, pero todos se quedaron quietos porque no era con ellos; aparentemente. El pintoresco personaje armó un escándalo con el presupuesto, después recorrió el país ofreciendo sueldos, oficinas y personal y más tarde puso en vilo a todos los jueces, incluyendo a los magistrados de la Corte Nacional de Justicia. 

Con dos votos y arrobas de audacia destituyó jueces, amplió los períodos a sus aliados y finalmente se paseó por todos los medios desafiando a la Fiscal General, a la Corte Nacional, al Gobierno, a la lógica y al decoro. Actuando con la temeridad del que se siente protegido, cumple un libreto que todavía no lo ve la ingenuidad nacional.

El correísmo ha servido a sus intereses en el Consejo de la Judicatura, en el Consejo de Participación Ciudadana, en el Consejo Nacional Electoral, tiene mayoría en la Asamblea Nacional, manejará la Justicia y pronto tendrá otro pintoresco en la Contraloría. Así se controla un Estado, según escribió uno de los secuaces de los bolivarianos de Venezuela.

La derecha está tranquila porque “va a ganar” su candidato; el populismo no necesita ganar, acaso ni le convenga. Si gana el candidato de la derecha, y se encuentra acorralado por todos los poderes, ¿qué hará? ¿enfrentarse con el correísmo y encarnar otro gobierno débil, ineficiente, acosado, impopular? O se dará la vuelta y señalará como enemigos a sus seguidores, se aliará con el correísmo y pagará el precio de su liberación.

Llegar al poder es el objetivo de la política, ¿ya no importa si es con la derecha o con la izquierda, con el correísmo o el anticorreísmo, con el estatismo o con el liberalismo? Todos los manuales de la democracia, como el de Levitzky y Ziblatt, dicen que controlando las instituciones se controla los Estados y es así como mueren las democracias.